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“Soy muy pecador”

Antonio José Caballero se considera un amigo leal y franco. El periodista confiesa que la ha embarrado muchas veces, que nunca ha querido ser jefe de nadie y que aspira terminar bien muchas notas que le han quedado a medias.

14 de septiembre de 2008 – 12:58 p. m.

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¿Es cierto que casi se vuelve sacerdote?

Casi, pero como aquí no hay casi, como en el fútbol, pues aquí estoy de periodista.

Una palabra para definir a los reporteros colombianos.

Unos berracos.

¿Cuál es su maestro de periodismo?

Juan Gossaín.

La palabra que más repite.

¿Y mañana qué?

¿Por qué le dicen ‘Terciopelo’?

Por lo suave que he sido, sobre todo con las nenas.

Un destino.

No creo en un destino, todos los destinos que hay y a los que uno llega son buenos, lo importante es seguir buscando.

Una comida.

La española y la italiana.

¿Cómo ve al presidente Uribe?

Entre confuso y cansado, pero ha hecho una labor que le gusta a la gente.

¿Reelección?

No, ya no más. Me pliego a Fernando Enrique Cardozo. La reelección es una, porque después viene la segunda, la tercera, la cuarta y se acaba la democracia.

Su mejor entrevista.

Cada una tiene su personaje, su picante, sus partes buenas y malas, pero generalmente dan lo que tienen.

La más luchada.

Todas. Gossaín dice una frase de su mamá: “Cuando estés saboreando el pan que te estés comiendo, no pienses de qué se hizo sino con el sudor que lo lograste”.

La más divertida.

Con Cantinflas, porque era un hombre muy divertido.

La peor.

Todas las entrevistas tienen un porqué, pero hay gente que es más difícil que conteste las cosas.

Si no hubiera sido periodista, ¿qué sería?

Periodista.

¿Cuántos papas ha visto posesionarse?

3: Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto 16.

¿Qué perfume usa?

Como 30. Voy comprando, porque como nunca llevo, siempre me toca comprar.

¿Cómo conquista a una mujer?

No hay un marco para eso. Simplemente uno se mira y se siente. Luego se habla y se enamora.

¿Qué carga en los bolsillos?

Papeles con números de teléfonos apuntados que siempre se me pierden.

¿Para dónde va Colombia?

Por una ruta muy jodida, pero con ánimos de que se enderece.

Su pecado.

Soy muy pecador, por eso no estoy en la Iglesia.

Su virtud.

Ser buen amigo, leal y franco.

Su mayor embarrada.

Muchas, embarradas veniales.

¿Qué es un lagarto?

En Colombia hay muchos, hay que ir espantándolos en la calle. Hay de varias clases, desde el lagarto estrato cero hasta el lagarto Lacoste, que son los más jartos, generalmente en la política.

¿Qué tanto lagarto hay en el periodismo colombiano?

Hay varios que cambiaron de profesión.

¿Por qué salió de Caracol?

Como siempre, porque me dio la gana.

Una nota que le haya quedado a medias…

Muchas se han quedado a medias y espero terminarlas y terminarlas bien.

¿Qué tan buen jefe cree que es?

Malísimo, por eso nunca he deseado ser jefe de nadie.

El personaje que después de entrevistado llama a fregar…

Casi todos, por otros conductos, a ver cómo va a salir y yo, enseñado a torearlos, les cuento cosas que nunca salen.

El que siempre llama para que lo entrevisten…

Volvemos a los lagartos. Todo el día suena.

El trago que prefiere.

Todos. Ojalá el aguardiente, pero no puedo, entonces me toca el whiskey.

Y el que no prefiere, pero de todas formas se toma…

La chicha, cuando voy adonde los indígenas.

Lo mejor de Santander de Quilichao.

Cuando era tierra de oro, ahora es tierra de nadie.

¿Cómo anda su corazón?

Bien en todos los sentidos.

¿Volvería a pitar un partido de fútbol?

Jamás, porque no me gusta que me mienten la madre.

Un bar…

El de mi casa, el mejor y el más tranquilo.

¿En qué parará la pelea de directivos del América?

En que ojalá dejen que el América, que es nuestro, sea de nosotros.

¿Qué lo haría poner la barba en remojo?

La he tenido muchas veces por amenazas, embarradas mías, pero nunca me ha pasado lo del vecino, que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

¿Por quién votó la primera vez?

La primera vez por Gaviria.

Un consejo para los jóvenes periodistas.

No doy consejos, pero insinúo lo que me dijo una vez Oriana Fallaci: “Cerebro, corazón y constancia”.

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