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Andrés Orozco-Estrada tiene compromisos con la Orquesta de la Radio de Fráncfort y con la Houston Symphony. También estará en el Festival de Glyndebourne y tiene agenda con la Filarmónica de Viena. Pero a pesar de ello, el músico colombiano decidió aceptar el reto de ser director titular de la Filarmónica Joven de Colombia (FJC).
Durante su gira nacional, Orozco-Estrada aceptó hablar sobre el pasado, el presente y el futuro de un proyecto integrado por músicos en plena etapa de formación.
La Filarmónica Joven de Colombia acaba de participar en el Cartagena VIII Festival Internacional de Música, ¿qué comentarios recibió sobre esta participación?
Fue un gran éxito, lo cual me alegra y me hace sentir muy orgulloso.
¿Cuáles son las desventajas de estar al frente de un proyecto con músicos en formación?
Trabajar con la Filarmónica Joven de Colombia no representa para mí ninguna desventaja. Es, por el contrario, un proceso muy enriquecedor, en el que se aprende permanentemente. Sin duda, los resultados de la FJC son de un nivel cada vez más alto, convirtiéndose en un claro referente para la música clásica en nuestro país. El apoyo incondicional de la Fundación Bolívar Davivienda es contundente y decisivo al momento de generar oportunidades únicas que se traducen en la existencia misma del proyecto.
¿Cómo recuerda la experiencia de haber dirigido a la orquesta en Brasil, durante la gira de 2012?
Ese primer encuentro fue inspirador; allí logramos conectarnos y desarrollar un trabajo musical de excelente nivel. Desde ese momento sentí un gran respeto y admiración por el proyecto.
¿Hay algún aspecto característico en los músicos jóvenes del país?
Las grandes cualidades que los caracterizan son las ganas, el deseo de aprender de sus profesores, de los músicos invitados y de la experiencia misma de conformar la orquesta. Su entrega, teniendo en cuenta el intenso trabajo de las residencias, es ejemplo de ello. Son jóvenes con gran disposición, que buscan siempre sacar lo mejor de ellos y se identifican con el propósito mismo del proyecto.
¿Qué aprende usted de los músicos jóvenes de la orquesta?
Aprendo a no perder esa ilusión y esas ganas de hacer música. Esto lo reflejan constantemente y es contagioso. He podido ratificar el poder que tiene el estar juntos haciendo música y transmitiéndola a un público, buscando crear conmoción y llevar emociones.
Usted es un director muy joven. ¿Siente alguna responsabilidad especial al momento de ponerse en frente de artistas que están empezando a explorar sus talentos?
Como director, siempre he asumido mi tarea con enorme responsabilidad, independientemente de con quién esté trabajando. Pero, por supuesto, trabajar con la FJC significa para mí trabajar con el talento emergente de todo el país, y allí radica una mayor responsabilidad. Es una gran oportunidad y un reto, puesto que me permite influenciar, ojalá de manera constructiva e inspiradora, el desarrollo de estas personas.
¿Se siente más cómodo en el rol de director de una orquesta consolidada o prefiere la exigencia de ayudar en la formación de músicos?
Independientemente de con quién trabajo, mi objetivo es el mismo: hacer de la experiencia musical, vista desde todos los aspectos —artístico, técnico y emocional—, el mejor momento posible. Es mi tarea explorar y sacar todo lo que cada orquesta tiene, para llegar a un resultado de la mejor calidad posible.
¿Cuáles son sus objetivos a corto plazo con la Filarmónica Juvenil?
En un proyecto pedagógico, como lo es la FJC, los objetivos más importantes deben trazarse a largo plazo. El corto plazo es el proceso; esto visto en el trabajo de residencia, exigiendo siempre mejores resultados, mejor interacción entre los jóvenes y los profesores invitados y un trabajo cada vez más exigente. La idea es buscar que la música sinfónica alcance el más alto nivel.
¿Qué expectativas tiene de esta gira nacional?
Desde mi perspectiva, el anhelo de un artista, y desde mi posición como director, conseguir que todos a la hora de hacer música vivamos un momento único y trascendental, que nos lleve a reflexionar y a entender que el arte nos hace mejores seres humanos. Tendremos la posibilidad de compartir experiencias en varias partes del país y llevar un poco de ellas a diferentes escenarios y públicos, lo cual le otorga mayor importancia y valor al trabajo de la FJC.
Sábado 25 de enero, 8:00 p.m., Teatro Mayor, www.primerafila.com. Domingo 26 de enero, 11 a.m., Auditorio León de Greiff, Universidad Nacional, www.tuboleta.com.