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“¿Qué le estará pasando a la gente en este momento al otro lado del planeta o en el apartamento del lado?”, es una de las tantas cosas que se cuestiona Andrea Said Camargo en estos días de cuarentena.
Ella, que ha dedicado su vida laboral al documental, es experta en presentar una realidad desde el punto de vista de los otros y, ante la imposibilidad de salir a grabar, quiere que la gente le envíe videos que reflejen cómo se afronta el encierro.
Este ejercicio colectivo ya lo han hecho otros documentalistas anteriormente, pero es la primera vez para Said, quien hace unos años presentó Looking for, el registro del viaje que realizó a Londres para buscar a su padre. (Puede leer: Daniel Téllez comunica desde su casa-estudio)
Sus trabajos audiovisuales generalmente nacen desde su realidad inmediata, aunque también ha dirigido los llamados “por encargo” para Señal Colombia y Señal Institucional, como La paz silenciosa o Masacre de Santo Domingo.
Antes de que comenzara la pandemia, Said se dedicaba como productora a la finalización de Clara y de These are not our memories. Estaba a punto de concretar otros proyectos, pero todo quedó en veremos.
El encierro obligatorio coincidió con un proceso personal que la trajo de España a Colombia, donde esperaba vivir en el campo, pero ahora pasa sus días en un apartamento de Bogotá.
No se queja del encierro. Su ritmo de vida la tiene acostumbrada a trabajar en casa, aunque sí le tocó acomodarse a realizar, por ejemplo, sus rutinas de ejercicio dentro de la casa, donde está desde antes de la cuarentena obligatoria.
La primera semana la invadieron los sentimientos de angustia, pánico y temor. Que esta situación “fuera el fin del mundo” le generó tal ansiedad que cuando escribió y compartió la convocatoria para el documental experimental que llevará por nombre Los días de la corona, se enfocó en los sentimientos negativos.
“En estas dos semanas ese sentimiento se ha transformado (…) esos miedos toca trabajarlos porque realmente el mundo no se ha acabado, lo único que ha pasado es que nos toca estar encerrados porque hay un virus”, explica.
De pronto, muchos fueron los que, así como ella, sintieron miedo el mes pasado. “Esa era mi mirada hace tres semanas y por eso quiero saber, por medio de una imagen en movimiento, cómo nos estamos sintiendo, cómo estamos viviendo o si estamos conectados de diferentes maneras con el mundo exterior”, aclara.
Los interesados en compartir su experiencia deben enviar a maquinaandante@gmail.com un video grabado, preferiblemente, en formato horizontal y que dure entre 20 segundos y un minuto.
El objetivo es hacer una sola narrativa que se cuente sola porque espera que, genuinamente, cada clip se pueda conectar con otro para que en conjunto funcione como una sola pieza. (Le puede interesar: “El bloqueo: un mes en Wuhan”, del miedo a la esperanza)
Para hacer realidad este trabajo experimental la directora necesita recibir mínimo 15 videos, pero es positiva y espera que le envíen 50 hasta el próximo 13 de abril, fecha que cierra la convocatoria porque, según la programación del Gobierno Nacional, ese día finaliza la cuarentena. Si se extiende el encierro o si recibe más clips piensa hacer una segunda versión de Los días de la corona.
Para Andrea Said, el amor por el documental está ligado a la forma como presenta las historias de vida “tal cual como son”, lo que le permite acercarse, en lo posible, a la humanidad del otro, aunque admite que realmente no tiene mucha fe en la sociedad.
“El documental es mucho más… es como una política de vida, uno entiende que el mundo no tiene que ser tan consumista, puedo estar equivocada, pero siento que el documentalista tiene una manera más crítica de ver el mundo. Con todo esto que pasa pienso que antes de la cuarentena la vida y el planeta no es que estuvieran muy bien. Hay cosas que pasan en el mundo y el documental te permite verlas”, reflexiona.
Andrea Said espera que todo lo ocasionado por el coronavirus sirva para replantear el pensar y el actuar de cada uno.
En ese sentido, cree que los realizadores audiovisuales deben pensar hasta encontrar y adoptar nuevas formas de trabajo (estudiar y aprender otros oficios), otras formas de realización (como los celulares), redes colaborativas de producción o exhibición (como plataformas y redes sociales) que sean suficientemente lucrativas para vivir.
De igual forma, espera que la gente entienda y apoye el poder del audiovisual en la cultura y la sociedad, algo que ha quedado reflejado en esta pandemia, cuando el mundo está consumiendo mucho cine, pero en las salas de las casas.
Esas historias, asegura, son el aporte que directores y productores hacen para entretener a la gente, un grano de arena que, si bien no es “vital con el del personal médico y de salud, sí es importante para sobrellevar el encierro”.