Con la Filarmónica Joven de Colombia se afina el futuro

Esta iniciativa, gestada en 2010, tiene entre sus filas en la actualidad 90 artistas en formación que acaban de llegar de Centroamérica bajo la dirección de Andrés Orozco-Estrada.

19 de julio de 2018 – 09:00 p. m.
La Filarmónica Joven de Colombia en su gira por Centroamérica. / Cortesía
La Filarmónica Joven de Colombia en su gira por Centroamérica. / Cortesía

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La música suena mejor cuando está respaldada por unas adecuadas condiciones de vida. Pero no es solamente un asunto de percepción, es una cuestión lógica la que hace que la técnica en la interpretación de un instrumento sea directamente proporcional a las calidades de vida en las que se desarrolla el artista. Con este postulado como bandera, la Fundación Bolívar Davivienda, en alianza con la Fundación Nacional Batuta y la Orquesta de las Américas (YOA), diseñó en 2010 un proyecto llamado Filarmónica Joven de Colombia.

La iniciativa comenzó a gestarse en 2009 y su puesta en marcha, que tardó unos meses, buscaba impulsar la formación de jóvenes músicos colombianos entre los 16 y 24 años, así como promover la educación musical. La idea en ese entonces, y que se mantiene hasta ahora, era hacer que su evolución artística tuviera un impacto directo en el comportamiento social de estas personas en pleno proceso de formación. Por eso, más que la necesidad de consolidar el nombre de grandes figuras de la actividad sonora, la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia tenía la intención de promover la construcción de proyectos de vida a partir del arte. Y después de casi una década de actividad, esa intencionalidad sigue teniendo la misma afinación.

Este encuentro de talentos anónimo comenzó con 55 jóvenes escogidos mediante una convocatoria nacional, que estuvo de visita por las principales ciudades del país entre el 10 y el 25 de julio de 2010. Villavicencio, Ibagué, Armenia, Manizales, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Cali y Bogotá fueron inicialmente los lugares escogidos para realizar esta citación de carácter artístico, que además sirvió como pretexto para obtener la participación de personalidades de la talla del violinista estadounidense Joshua Bell, una superestrella de la música clásica; el español José Franch Ballester, uno de los jóvenes clarinetistas más prominentes en la escena actual; Guillermo Marín, colombiano y figura latinoamericana del clarinete, y Matthew Hazelwood, entre muchos otros.

La Filarmónica Joven de Colombia, en la actualidad integrada por 90 artistas, plantea una iniciativa social innovadora que trabaja para ser un símbolo prominente de la cultura musical. El impacto a largo plazo de este proyecto a nivel de formación y crecimiento le apuesta a la continuidad del trabajo de orquestas regionales y de los programas de educación superior, que benefician en la actualidad a unos 250.000 jóvenes colombianos.

Hace poco, la orquesta se presentó en Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá y recibió la ovación del público centroamericano. En su gira Tocando fibras: Un tributo a lo que nos une #LaJoven, como es conocida por sus seguidores, estuvo acompañada por grandes solistas: Joshua Bell, el pianista colombiano Eduardo Rojas y el director internacional Rafael Payare.

Las obras que interpretaron tuvieron sello colombiano de principio a fin. Dos clásicos, Majagual sinfónico e Íntima, descrestaron a los asistentes, quienes al unísono en los teatros gritaron “¡Viva Colombia!”. Además de estas obras de los compositores colombianos Victoriano Valencia y Adolfo Mejía, la orquesta interpretó la Décima sinfonía de Dmitri Shostakovich, el Solo para piano de Max Bruch y el Solo para violín y orquesta de Edvard Grieg.

En Centroamérica, los jóvenes artistas no sólo presentaron conciertos, también realizaron actividades pedagógicas con instituciones educativas de esos países y ensayos abiertos al público.

Ahora la Filarmónica Joven de Colombia se prepara para presentarse en Alemania, Austria y Suiza durante marzo de 2019, bajo la batuta de Andrés Orozco-Estrada.

Esta orquesta representa una oportunidad para los jóvenes que quieran generar un proyecto de vida a partir de la música sinfónica. Y también es la forma como suena el amor por Colombia.

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido