
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cuando el Festival Estéreo Picnic presentó, en noviembre, el listado de bandas con las que planeaba celebrar su décimo aniversario, los grandes nombres no fueron lo único que saltó a la vista; también lo hicieron un par de espacios llenos de X, que daban a entender que todavía faltaban artistas por anunciar.
Llego el 29 de enero y con él un anuncio que los asistentes al evento recibieron más que gustosos: Foals, uno de los grupos de rock alternativo más relevantes del momento, llegaba a completar la alineación británica encabezada por Arctic Monkeys y The Prodigy —que posteriormente fue relevada por sus compatriotas de Underworld—. Con esta, el cuarteto de Oxford registra su tercera visita al país.
Luego, el 8 de marzo llegaba una noticia incluso mejor para los fanáticos de la banda: el lanzamiento del nuevo álbum Everything Not Saved Will Be Lost, producido casi en su totalidad por Yannis Philippakis y sus tres compañeros: Jack Bevan, Jimmy Smith y Edwin Congreave, con el apoyo del productor Brett Shaw, quien también ha trabajado con Ed Sheeran, The Kooks, Lady Gaga, Mark Ronson y Florence and The Machine.
No contentos con las diez canciones del disco, también anunciaron una segunda parte del mismo para el otoño de este mismo año y que seguramente dará continuidad al sonido particular del primero, lleno de ritmos y texturas, como el propio grupo lo define.
Hay que recordar que se trata de una banda que no tiene miedo a experimentar y que encuentra inspiración en nombres tan distantes entre sí como Radiohead, Monolake, Gwen Stefani, Nelly Furtado, Steve Reich y hasta la banda de math rock Sweep the Leg Johnny.
Así, el nuevo disco es casi que un regreso a la fuente, desde un enfoque mucho más maduro, para la banda fundada en 2005. Como en su primer trabajo discográfico, Antidotes, de 2008, tomaron control creativo sobre la mezcla, aunque en aquella ocasión hubiera sido por inconformidades frente al uso excesivo de reverberaciones en la propuesta de Dave Sitek, productor original del álbum, y en esta oportunidad por voluntad desde el inicio del proyecto.
Al igual que entonces, el trabajo predominantemente rockero sigue coqueteando con sonidos provenientes del funk, notablemente en los bajos, así como de la electrónica y el pop, expresados a través de los sintetizadores. Está, además, mucho más cerca de la delicadeza bailable característica del primer y segundo disco, que de la estridencia explosiva con la que experimentaron en Holly Fire y What Went Down, los álbumes de 2013 y 2015, que preceden al lanzamiento actual y que consolidaron a Foals como un referente.
No obstante, Everything Not Saved Will Be Lost sí toma lecciones de los dos anteriores, sobre todo en términos de composición, y las suma a lo que la banda siempre supo hacer, logrando un sonido progresivo, rítmico, por ratos introspectivo, por ratos alegre. Se trata de una propuesta bastante interesante que contrasta con las letras de las canciones, pues hacen referencia a un mundo posapocalíptico resultado de un desastre ecológico, un tema oscuro y que seguramente seguirá siendo explorado en la segunda parte del disco.
Ahora bien, una cosa es hablar y escuchar los trabajos discográficos y otra muy diferente es experimentarlos en vivo. Por fortuna, los comentarios que dejaron los asistentes a las presentaciones de la banda en el país (primero en el Royal Center de Bogotá y el Breakfest de Medellín y luego en el Soma, también en la capital) fueron mayoritariamente positivos.
A estos se les suman los que llegaron tras su presentación en el Lollapalooza de Chile el fin de semana pasado. De acuerdo con el portal argentino Silencio, el show fue una descarga de energía que invitó a bailar desde los momentos más nostálgicos hasta las canciones más agresivas. Culto, por su parte, reseña un despliegue que repasa canciones de toda la discografía de la banda, lleno de momentos intensos y festivos, no solo por la música, sino también porque Philippakis y su gente no temen interactuar con el público.
En retrospectiva, Foals es una banda de riesgos creativos, capaz de salir de la zona de confort para crear nuevos sonidos, crecer y sorprender. Si a esto se le suma la autonomía que los ha caracterizado, que se exacerba en su más reciente trabajo, es seguro afirmar que los asistentes al Estéreo Picnic gozarán de un show maduro, integral y entretenido.