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A Shakira no se le puede encasillar en un solo estilo de moda. Está la Shakira de “Antología”, con su cabello negro y variedad de botas; la de “Hips Don’t Lie”, con cabello rizado rubio, camiseta corta anudada a la cintura y falda con boleros; la del “Waka Waka”, con falda corta de flecos y referencias a la cultura africana, y la de “Soltera”, con una melena XL y un bikini azul celeste, por mencionar algunas de sus versiones musicales. Está la que asiste a eventos, alfombras rojas y premiaciones. También la que está fuera de los focos, con sus hijos y practicando algún deporte. Y, por supuesto, la que deja ver esas facetas en un solo lugar: en su gira “Las mujeres ya no lloran world tour”.
Con sus más de 10 cambios de vestuario en escena, la barranquillera hace un repaso a través del vestuario por sus estilos más memorables e incluso utiliza alta costura en su gira.
Como lo menciona William Cruz, investigador de la moda y el vestir, de la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín, las estrellas musicales crean estilo, es decir, un sello distintivo que define la manera en la que se van a proyectar en los escenarios.
Sin embargo, Cruz los divide en dos escenarios. Por un lado están las estrellas que con su estilo logran “trazar el curso de la historia de la moda y definir el estilo de una época”. Por el otro están los que tienen elementos diferenciales, pero se guían por las tendencias. En el segundo grupo está Shakira.
Ahora bien, vale la pena revisar el estilo sartorial de la artista colombiana en sus diferentes facetas.
La Shakira que conversa con las tendencias es la misma que se desenvuelve con las industrias, la que sabe leer el tiempo en el que está. Los nostálgicos se quedan con la Shakira de los 90 y principios de 2000, la que cantaba “Pies descalzos”, “Ojos así” y “Whenever Wherever”, en sintonía con la moda de la época, en pantalones descaderados, de jean o de cuero, maquillaje sobrecargado y crop tops, que incluso diseñaba ella para resaltar sus curvas.
Si miramos esa trayectoria musical de Shakira, “podemos ver que la cantante pertenece a lo que llamaría ‘la vieja escuela’, es decir, aquella en la que las creaciones de grandes diseñadores y estilistas no eclipsaban la narrativa, sino que estaban al servicio de la historia y de la personalidad misma de la estrella. Dicho de otro modo: hacían presencia, pero de manera silenciosa. Por ejemplo, cuando Madonna hizo “The Blond Ambition” los medios y el público no estaban interesados en el diseñador Jean Paul Gaultier (eso lo sabían los expertos y luego los historiadores) el foco de todo era la gira”, comenta Cruz.
No obstante, la artista ha entendido cada momento por el que transita, por eso ha hecho reguetón y ha colaborado con Karol G, Maluma, Manuel Turizo o Bizarrap. En esa línea también se ha visto el cambio en su relación con la moda, pasó de verla como algo utilitario a divertirse con ella, como en 2022, cuando fue la imagen de Burberry o cuando asistió a la Semana de la Alta Costura con el vestido “NO”, firmado por Viktor & Rolf, que hasta se viralizó. También ha utilizado Dolce & Gabbana, Versace, Roberto Cavalli y Carolina Herrera (“look” con el que asistió por primera vez a la gala del MET).
Es decir, ahora la artista está en sintonía con lo que Cruz llama la “nueva escuela”, en la que los diseñadores y estilistas también son protagonistas, gracias a que el público se interesa por esas figuras “porque se han vuelto estrellas por derecho propio”.
Así las cosas, Shakira es una figura cuyo estilo sigue la corriente y “no logra consolidar una unidad continua y coherente en el tiempo, recordemos que el estilo implica lo permanente; la moda, lo transitorio”, explica Cruz.
Sin embargo, durante sus tres décadas de carrera, la artista ha logrado crear elementos identitarios con indumentaria que le permiten resaltar las exigencias de sus danzas del vientre, sus bailes y movimientos de cadera. La barranquillera, por ejemplo, contó en “Mi vida en looks”, de “Vogue” México, que utilizaba piezas para darles armonía a sus movimientos, lo que le ha permitido tener una imagen fuerte sobre el escenario.
En esa fluidez, en esa mezcla entre la sensualidad de Oriente y Occidente, explica Cruz, es en la que se encuentra un estilo marcado: el de los pantalones y vestidos ajustados, acompañados de la bandita de monedas que se pone en la cintura y las variaciones y notas “occidentalizadas” del bedlah (el traje de la danza árabe), que durante mucho tiempo han estado presentes en su imagen. “Es bien interesante ese aspecto del estilo sartorial de Shakira”, resalta Cruz.
Juliana Pedraza, estilista de moda, menciona que Shakira es un ejemplo de que la estética es subjetiva y que lo más importante para un artista son sus valores de marca y sus elementos identitarios, “como su cabello largo y rizado, y las prendas que usa para resaltar sus curvas. Lo que se pone, más allá de que nos guste o no, tiene una inspiración y una línea de comunicación”.
En esa línea están las apariciones públicas de Shakira, como en alfombras rojas y premiaciones en las que, desde la mirada de expertos en estilismo y moda, no siempre acierta.
Beatriz Arango, experta en moda, explica que hay casos en los que la artista aparece en alfombras con un estilismo que puede parecer bien logrado, “pero que se pierde cuando uno analiza el calzado. Es un estilo al que no va a renunciar y que no está vinculado al atuendo que está usando, sino que responde a una necesidad de aumentarse centímetros de estatura”.
Por eso usa plataformas, tacones muy gruesos o botas de caña alta con minifaldas que, desde la mirada del estilismo, “no tienen coherencia en el ‘look’”. Incluso, la artista reconoció en entrevista para “Vogue”, entre risas: “Las cosas que uno aguanta por unas pulgadas más”.
Otro punto que afecta su estilismo es su cabello. Arango explica que “lograr aciertos en el estilismo de una mujer petit, en el que su pelo ocupa un alto porcentaje de su cuerpo, es difícil. Aunque sabemos que es una persona que no va a modificar su estilo de peinarse”, pues su melena es protagónica y otro de sus sellos por el color y volumen.
Jennifer Varela, investigadora de moda, menciona que, al ser una mujer que ha estado en la vida pública por tanto tiempo, lo que ha desarrollado es un estilo marcado, en el que resaltan elementos de sensualidad como transparencias, flecos, aberturas y cortes dinámicos para su silueta y movimientos, o zapatos para ganar centímetros que no necesariamente van con lo glamuroso, son cosas que a ella le gustan. Por eso no suele acertar en las alfombras”.
Finalmente, tenemos a la Shakira de la gira “Las mujeres ya no lloran world tour”, que llegará en los próximos días a Medellín y Bogotá. Los expertos coinciden en que acierta con cada una de sus elecciones, comenzando por piezas hechas a su medida de la firma Versace, eligiendo colores que le gustan como el blanco, el lila y el rojo, con el que le hace guiños a su estilo rockero y lo usa porque cree que es “memorable”.
También repasa, con cada atuendo, sus años de carrera, sus raíces y sus danzas, sin perder la comodidad, un elemento clave para la colombiana. Con sus ‘looks’ en el escenario nos dice: “Estoy aquí y no tengo que probarle eso a nadie”, dice Varela.
“En sus giras es muy aplicada. En esta ha dado un espectáculo en el vestuario maravilloso en cuanto a brillo, movimiento y prendas que resaltan su figura”, comenta Arango.
También eligió para esta gira a diseñadores con los que se siente afín o con los que ya ha trabajado. Además, el estilismo está a cargo de Nicolas Bru. Uno de los ‘looks’ más comentados de la gira es el de firma de alta costura Gaurav Gupta, un corsé azul metalizado hecho a la medida y a mano con una loba diseñada en el busto y una falda de organza de seda, similar a las olas del océano.
La estética de Gaurav Gupta, un diseñador de India, opera bajo el mismo principio de Shakira, explica Cruz: “Tomar elementos de otra región del mundo y ligarlos a la sensibilidad y los gustos de Occidente. Eso parece coincidir mucho con la esencia musical de Shakira y con sus orígenes culturales”.
La cantante no es un ícono de moda. Y no lo es no porque no tenga las herramientas, sino porque no le interesa. Aunque se esperaría que figuras como ella estén más involucradas en ese universo, prioriza sus gustos y comodidad. También tiene claro que su voz y su performance son los protagonistas. Para ella es más importante mantener su sello y generar recordación, como lo dijo en “Vogue”: “Lo importante es pasarla bien, no importa lo que te pongas”.