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La buena alimentación de las madres gestantes y de los niños durante los primeros mil días de vida (desde el embarazo hasta antes de los dos años) es vital, ya que si se descuida puede aumentar considerablemente la probabilidad de un bajo desarrollo fisiológico, cerebral, intelectual, social y laboral en el niño, a futuro. También puede presentar baja calidad de sueño, apatía, poco interés por jugar, estudiar o entablar una conversación. En resumen, les dificultaría a los niños llevar una vida sana.
Físicamente, se afectan aspectos como el peso y la talla, y como consecuencia su desarrollo podrá ser menor. Según la doctora Feggy Ostrosky, en su libro Mentes asesinas, la violencia en tu cerebro, la desnutrición puede incluso llegar a ser causa de sociopatía en la edad adulta. La gravedad de no darles a los niños la nutrición necesaria en los primeros años de vida es inmensa, pues se trata de un daño irreversible.
En un niño bien alimentado, el desarrollo intelectual es mayor, por lo que su capacidad de aprendizaje lo hará más versátil en el futuro y económicamente representará mayores ingresos para el Estado, pues se convertirá en un adulto más productivo, activo y sano.
Según la Encuesta de Seguridad de Inseguridad Alimentaria y nutricional ENSIN, para el año 2010, en Colombia, el 13,2 % de los niños menores de 5 años tiene retraso en talla. Esto indica desnutrición crónica, resultante de un largo periodo con carencia de nutrientes. El 47,4 % de los niños en edad escolar presenta deficiencia de hierro, y el 26,9 %, deficiencia de zinc. Esto afecta el desarrollo físico y cognitivo y el sistema inmunológico. Es decir, es muy probable que sean niños con dificultades de aprendizaje y más propensos a enfermedades.
Es importante que los niños tengan una alimentación saludable; deben llevar una dieta en la que coman de todo, vigilando siempre que sea:
Variada: en alimentos.
Balanceada: en nutrientes y en porciones de alimentos.
Adecuada: en energía, nutrientes y fibra.
Controlada: en exceso de calorías.
Moderada: en sal, azúcar y grasa.
Papás: permitamos que nuestros niños consuman todo tipo de alimentos; hagan una adecuada lonchera para brindarles la energía suficiente jugar, estudiar y crecer. Deben estar muy atentas a las porciones y su balance. Una adecuada lonchera permite controlar la dieta de los niños fácilmente.
Ejemplos de una lonchera nutritiva:
1:
Fruta picada con cáscara
Hamburguesa
Leche saborizada
2:
Jugo de fruta natural con una cucharadita de azúcar
Sánduche con dos tajadas de jamón y queso
Una chocolatina pequeña (dos cuadritos)
3:
Pan con 1 huevo frito entero y queso fundido
Jugo de fruta natural con una cucharadita de azúcar
Ponqué pequeño
4:
Galletas tipo sánduche con queso crema y 2 tajadas de jamón enrollado
Fruta picada con cascara
Yogurt entero
5:
Cruasán o almojábana partidos a la mitad, con 2 tajadas de jamón enrollado o mortadela de pollo
Jugo de fruta natural con una cucharadita de azúcar
Galletas Wafer