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Este restaurante es la manifestación física, la encarnación entre pescados y buenos vinos de lo que es aquel hombre y reconocido chef del que lleva su nombre: Rafael Osterling. Uno de los cocineros más reconocidos en el ámbito gastronómico latinoamericano y quizás el más relevante en la actualidad en Perú. Su propuesta fresca y creativa en la cocina de sus restaurantes en su país como El Mercado, Café del Mar y Rafael y en La Despensa y Rafael en Bogotá lo han llevado al Olimpo del sabor y al top de los rankings culinarios en el mundo. Su restaurante en Bogotá es una mezcla entre el taoísmo, el desparpajo y la actitud altanera de Brooklyn y el ánimo de seducción y elegancia de algún cafetín francés de finales del XIX en el que podría entrar por la puerta, en cualquier momento, algún poeta maldito. Todo esto, como un artificio que acompaña y eleva aquello que realmente importa en este lugar: la comida.?
El arroz con pato y el cochinillo, como indispensables de la carta de todos los restaurantes de Osterling, así como un fomento entrañable por ofrecer combinaciones sutiles pero llenas de sabor con los pescados, como por ejemplo el mero thai, además de 130 referencias diferentes de vinos en la cava que buscan sorprender, hacen que el restaurante Rafael sea una verdadera experiencia de sabor. ?
“Creo que, ante todo, la nuestra es una cocina honesta. Que va, obviamente, muy por lo peruano y que tiene muchos elementos de lo asiático. Rafael es, al fin y al cabo, un compendio de experiencias, viajes y aprendizajes que durante años hemos recolectado Rafael Osterling y yo. Es una cocina de autor en la que se privilegia la calidad de los productos siguiendo muy de cerca esa nueva tendencia de la cocina de mercado, donde todos los productos con los que se trabaja están frescos”, advierte Rodrigo Alzamora, el joven chef limeño, escudero y hermano de sabores de Osterling, quien desde hace un par de años está al mando de la cocina de este restaurante ubicado en la Zona G, de Bogotá. ?
Alzamora ha viajado por el mundo y se ha impregnado de la cocina de lugares como España e Italia y se ha encargado de llenar de frescura y buena onda el restaurante Rafael. Es Alzamora también quien se encarga de que en este lugar se produzcan experiencias multisensoriales, pues es él quien además hace que los ritmos de la comida y el ambiente del restaurante se mantengan en armonía. Un equilibrio que ha mantenido haciendo que en las horas del almuerzo sean los sonidos de Carla Bruni y Seu Jorge los encargados de amenizar el acto de comer y de acompañar junto con los beats de Nicolás Jaar, aquellas noches en las que la gente, con el ánimo más altivo, pide que se le llene una vez más la copa de vino y se le ponga un poco más de picante a la comida.?
Cincuenta y cinco puestos en el salón principal, quince en la terraza y un lounge y doce cocineros quienes, bajo el comando de Rodrigo Alzamora, trabajan por reinventarse constantemente y a hacer de la cocina un espacio creativo y no uno maquinal ni serial hacen que este restaurante, que cambia fragmentos de la carta cada dos meses para hacerlo siempre sorprendente tanto para el que come para el que prepara, sea un constante flujo, una verdadera sacudida en el circuito gastronómico de la capital.
El recomendado ?del chef?
Como entrada el chef recomienda probar e tiradito asiático. Como plato fuerte el imperdible arroz con pato y para el postre un cheesecake de queso de cabra y frambuesas.