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Este fenómeno, de voraz crecimiento en todos los continentes, se denomina vinoterapia, y ha llegado para quedarse.
Concebida en Francia, en la región de Burdeos, consiste en una serie de tratamientos de belleza o bienestar, basados en el uso de pieles, semillas, extractos y aceites provenientes de la parra. Dichos compuestos, mezclados con aguas ricas en minerales y calentadas geotérmicamente, dan origen a procedimientos que claman ser relajantes, reafirmantes y antienvejecimiento.
Resultan creíbles a partir de varias investigaciones sobre los compuestos terapéuticos presentes en uvas y vinos. Los polifenoles hallados en las semillas, por ejemplo, se consideran los más potentes antioxidantes del reino vegetal. Mejoran la circulación epidérmica y poseen, además, propiedades sedantes. Otras sustancias incluyen resveratrol, ideal contra las arrugas, y viniferina de savia de vid, responsable de dar brillo a la piel y controlar las manchas.
Además de los polifenoles existen otras sustancias procedentes de la fermentación, y que confieren al vino importantes propiedades reafirmantes y antienvejecimiento. Son ellas bioflavonoides, fitoalexinas y ácidos orgánicos.
El uso terapéutico del vino se remonta a las culturas griega, romana y japonesa. Para esta última, el vino demuestra tener más bondades que el agua.
Por su asociación con bodegas de renombre mundial -en países como Francia, España, Italia, Estados Unidos y Argentina- se han construido spas especializados donde los tratamientos suelen ser costosos y se concentran en personas con recursos suficientes para pagarlos. Así las cosas, la vinoterapia suele ofrecerse como paquete de alta gama, que incluye hotelería de lujo, gastronomía con estrellas Michelin y cartas de vinos premiados y de alto costo. Pero el laboratorio Caudalíe, de Francia, promotor del concepto, ha lanzado productos destinados a llevar la vinoterapia a casa.
Si la curiosidad obliga a preguntarse cuáles son las propiedades de vinos específicos, he aquí algunas breves reseñas hechas por el portal www.cookist.com: Chianti, poseedor de propiedades relajantes; Merlot o Cabernet Sauvignon, recomendados para procedimientos como desfoliaciones y para recuperar la suavidad de la piel; Lambrusco, de Italia, elegido para combatir el envejecimiento gracias a su riqueza de antioxidantes y minerales, y, finalmente, Sauvignon Blanc, ideal para hacer masajes con vino, gracias a sus propiedades relajantes.
Corolario: vino que no ha de beber, déjelo correr… por su cuerpo.