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En el resguardo Mondó Mondocito siguen confinados por la guerra

Este resguardo embera, del Chocó, ha tenido importantes fallos de justicia como víctima del conflicto armado. El más reciente es del Consejo de Estado, que reconoció el impacto moral ocasionado por el desplazamiento; sin embargo, falta mucho para que vuelva la tranquilidad a su territorio: viven entre extorsiones y amenazas a su vida.

Cuando la guerra entró al territorio, las mujeres emberas ya no pudieron usar tranquilamente los ríos que circundaban el resguardo para pescar por temor a ser víctimas de violencia sexual por parte de actores armados. Fotos: César Romero, cortesía CNMH.
Cuando la guerra entró al territorio, las mujeres emberas ya no pudieron usar tranquilamente los ríos que circundaban el resguardo para pescar por temor a ser víctimas de violencia sexual por parte de actores armados. Fotos: César Romero, cortesía CNMH.

“Yo me acuerdo bien del desplazamiento, del paso donde mataron a mi hermano. Me acuerdo de esa situación tan terrible. Eso fue el año 2012, el año que fracasó todo. De ahí en adelante no vivimos tranquilidad. Ya no tenemos territorio ancestral. Y como todo está minado, no podemos cazar; da miedo que uno explote. Antes, cazábamos animales de monte: tatabro, guagua, venado, gurre y con tres animales comíamos un mes. Hoy los niños pasan hambre o enferman por la comida de afuera”.

Natalia Herrera Durán

Por Natalia Herrera Durán

Periodista de Investigación. Trabajó en El Espectador desde el año 2010 y durante 15 años. Le interesan los temas sociales y de denuncia. Natal1aH nataliaherrera06@gmail.com
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