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Para el próximo 14 de agosto fue citado a interrogatorio el abogado Héctor Hernando Ruiz, quien defiende al patrullero de la policía Wilmer Antonio Alarcón, para que responda en la investigación que se adelanta por la manipulación de la escena del crimen en la muerte del joven grafitero Diego Felipe Becerra, registrada el pasado 19 de agosto.
Según las declaraciones de algunos testigos del hecho, la noche de los hechos el jurista llegó a la escena del crimen entre las 11 y 11:30 de la noche en compañía de un grupo de suboficiales y oficiales de la Policía, con los que estuvo por lo menos una hora discutiendo y hablando fuertemente.
«Estuvieron un largo tiempo en el lugar, tiempo en el cual se le vio discutiendo con los oficiales y suboficiales que se encontraban allí», precisó el padre del menor de 16 años, Gustavo Trejos, manifestando que el abogado puede saber quién y por qué motivos se ubicó un arma en el lugar para inculpar al joven de 16 años de haber amenazado al patrullero que lo perseguía con el fin de justificar el hecho de que este disparara sobre su humanidad.
Ante estos hechos, la diligencia de versión libre que iba a rendir el patrullero Alarcón por su presunta participación en la escena del crimen fue reprogramada para el próximo 16 de agosto, puesto que el fiscal 295 consideró que no podía presentarse con su abogado puesto que este está siendo también procesado por estos hechos.
Vale recordar que el uniformado se encuentra privado de su libertad desde febrero de este año, luego que un juez de garantías considerara que es un peligro para la sociedad y podía obstruir a la justicia.
El uniformado, quien se encuentra con medida de aseguramiento por su presunta participación en el delito de homicidio en este caso, tendrá que explicar si conoce la presunta “plantación” de una pistola en la escena en la que se registró la muerte del joven de 16 años.
En este sentido, la defensa de los familiares de la víctima indican que dicha pistola fue puesta ahí para justificar la versión del patrullero de la Policía sobe un supuesto intercambio de disparos cuando el uniformado intentaba hacerle una requisa al joven grafitero, sin embargo, según el dictamen del CTI el arma hallada en el lugar no funcionaba.
Según los padres del joven, también se pudo demostrar, basándose en el informe de Medicina Legal, que el joven grafitero no manipuló ninguna arma de fuego puesto que en sus manos no tenía rastros de pólvora ni ninguna otra sustancia o elemento que queda impregnado en el cuerpo después de accionar un arma de fuego.
En las pruebas recolectadas por la Fiscalía se indica que el patrullero disparó contra la humanidad de Becerra luego de perseguirlo por varias cuadras en el sector de Suba en el norte de Bogotá, causándole una herida mortal que acabo con su vida.
Igualmente se ha podido demostrar que el uniformado sabia que el joven grafitero no portaba ninguna arma de fuego.
Por estos mismos cargos también están siendo investigados el teniente Rosemberg Madrid Orozco, el subintendente Juan Carlos Barrero y los patrulleros Nelson Castillo Rodríguez y Freddy Navarrete Rodríguez, pertenecientes a la Policía Metropolitana de Bogotá.