A pesar del pésimo estado del aeropuerto de Providencia, siguen llegando aviones

Tres expertos de la Aerocivil pidieron cerrar la terminal aérea de la isla de Providencia, por la probabilidad de que se dieran accidentes “catastróficos”. Su mantenimiento vuelve a comenzar la próxima semana, siete meses después de hecha la advertencia.

Estas son algunas de las imágenes que los expertos reseñaron en el informe que les entregaron a las directivas de la Aerocivil en agosto del año pasado.
Estas son algunas de las imágenes que los expertos reseñaron en el informe que les entregaron a las directivas de la Aerocivil en agosto del año pasado.

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“A partir de la observación de los desniveles de la pista actual se puede concluir que la superficie (del aeropuerto El Embrujo, en Providencia) es demasiado irregular y puede ser la causa de la pérdida de la eficacia del frenado, los rebotes, el cabeceo o vibración excesivos, por lo tanto la pérdida de control de la aeronave u otras dificultades en el manejo del avión que opera en esta condición”. Esta fuerte advertencia, consignada en un informe de seguridad, llegó a la Aeronáutica hace siete meses. Eso no es todo: “Puede ocasionar excursiones en pista que debido a los insuficientes 35 metros de franja a cada lado tengan resultados catastróficos, provocando destrucción de equipamiento y muertes múltiples”.

Los autores del reporte interno son Guillermo Reina González, inspector de Seguridad Aérea; Oswaldo Cifuentes Calderón, funcionario de investigación de accidentes, y Carlos Mauricio Guevara, coordinador del grupo de inspección de aeropuerto. Para los tres funcionarios de la Aerocivil, el estado actual del aeropuerto de Providencia es crítico. El desprendimiento del asfalto del que sufre la pista, aseveraron, podría convertirse en “un proyectil que afecte de manera catastrófica la estructura de una aeronave o provoque daños a personas”. Ante las condiciones en que encontraron el aeródromo, la única solución que consideraron posible fue la de pedir que las operaciones se suspendieran de inmediato. Algo que no ha sucedido.

Los expertos le señalaron a la Aerocivil, en cabeza de su director, Juan Carlos Salazar, que la única solución para El Embrujo es volver a pavimentar toda la pista. “La condición que hoy presenta es de altísimo riesgo, por lo que la operación aérea a la misma debería ser suspendida inmediatamente”, señala el informe. Las alertas, además, no han venido solamente de ellos. El pasado 9 de marzo, el contraalmirante Juan Francisco Herrera, cabeza del comando de San Andrés y Providencia, le escribió directamente a Salazar que era “evidente la necesidad de reparación de esta área”, debido a su “mal estado”. El alto oficial le recordó a Salazar que Providencia es “un lugar de despliegue para las operaciones militares de defensa y seguridad nacional”.

La decisión de la Aerocivil no fue la de cerrar temporalmente la pista, como pedían con urgencia sus propios funcionarios. Hasta la fecha, la empresa Satena ha seguido operando con uno o dos vuelos diarios, cada uno con diez pasajeros más la tripulación. Fuentes cercanas a la entidad le dijeron a El Espectador que, pese a la crisis en la que está la terminal aérea, ha faltado mano dura por parte de las directivas que saben del riesgo que corren los pasajeros que aterrizan en la isla. “Lo último que explicaron es que, como dentro de poco cambia la administración de Juan Manuel Santos, cerrar el aeropuerto no es estratégico”, señaló un militar retirado que asesora a la Aerocivil.

El origen de este problema son los líos que vinieron con el contrato que firmó la Aeronáutica Civil en diciembre de 2015, por $68.000 millones, para arreglar y ampliar la pista de El Embrujo. La obra obtuvo permiso de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), pero pronto llegó una acción popular de la comunidad, que protestaba porque se afectó el Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon. Es decir, los manglares se vieron perjudicados. Por esa razón, en mayo del año pasado, el Tribunal de San Andrés y Providencia ordenó la suspensión del proyecto, haciendo una salvedad: esa determinación no impedía que se hicieran labores de mantenimiento en la pista, para que así El Embrujo prestara su servicio en condiciones seguras.

Dos meses después del fallo del Tribunal, los funcionarios de la Aerocivil solicitaron su cierre temporal, señalando que la probabilidad de que se diera un “evento” (o sea, un accidente) era de 4 sobre 5. El primero en recibir en sus manos esta “papa caliente” fue el exdirector de la Aerocivil Alfredo Bocanegra, quien salió de la entidad en diciembre del año pasado en medio de un escándalo alimentado hasta por asuntos relacionados con la venida del papa Francisco. Su sucesor, Juan Carlos Salazar, se posesionó el pasado 5 de enero y le tomó dos meses largos empezar a plantear soluciones para esta situación. Según confirmaron voceros de la Aerocivil, a esta problemática le falta poco para ser resuelta.

Este diario se comunicó con la entidad para conocer de primera mano qué ha pasado desde que los tres expertos entregaron el informe de seguridad pidiendo el cierre temporal de El Embrujo. Los voceros de la Aerocivil respondieron que hace un par de días “se destrabó” la obra y que esta semana que comienza arranca de nuevo la intervención en la pista. Ante el gran interrogante de por qué no se suspendieron las operaciones en el aeropuerto, los voceros aseguraron que se establecieron “medidas de mitigación permitidas a nivel mundial”, en este caso presentadas por la única aerolínea que viaja a Providencia —lo hace desde San Andrés—: Satena. “En su plan consideraron que en las condiciones de la pista, a pesar de que no son óptimas, se podía operar”.

Según la Aerocivil, la mejor muestra de que el plan de contingencia con Satena ha funcionado es que, siete meses después del informe, no se ha presentado ningún accidente. No obstante, el informe es claro en advertir que es “probable” que ocasionalmente se produzcan episodios que podrían generar “destrucción de equipamiento” y “muertes múltiples”. Los voceros de la Aerocivil insisten en que el plan que se trazó con Satena es suficiente y que el nuevo contrato, que tendrá un costo de $30.000 millones, tendrá por objeto el mantenimiento de la pista y no su ampliación. La firma a cargo es la misma del contrato pasado: Consorcio Providencia, conformado por Solarte Nacional de Construcciones, MSB Solutions y la firma española Assignia Infraestructuras.

Para la Aerocivil, otra razón de peso para no cerrar El Embrujo era la suerte de los más de 5.000 pobladores de la isla, que por aire reciben la mayoría de suministros y provisiones y necesitan de planes de evacuación en caso de desastres naturales o emergencias médicas. “Se tomaron medidas para reducir la probabilidad de eventos”, dicen los voceros. Aunque la carta enviada por el contraalmirante Herrera dejaba ver que no solo la Armada estaba preocupada por las condiciones del aeropuerto, que hasta Satena también lo estaba. Así las cosas, de acuerdo con lo que explicaron los voceros de la Aerocivil, las obras de mantenimiento comienzan justo días antes de que comience Semana Santa, una época de alta demanda turística.

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