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El abogado Jose Luis Mozo, quien defiende los intereses del interno Alexander Urrego Guerrero, asegura que existen varios elementos materiales que permiten inferir que su cliente no se fugó como indican las primeras versiones sino que fue secuestrado.
El jurista llama la atención sobre el hecho de que en el lugar donde supuestamente se fugó Urrego Guerrero estaba un miembro de la policía vestido de civil, quien es investigado por los hechos por los que fue condenado el interno.
El miembro de la Policia habría participado en los extraños hechos que rodearon la muerte del teniente Vianey Mario Gamboa en el marco de un operativo en el sur de Bogotá en el año 2011. (Ver Ofrecen $30 millones por recaptura interno que se fugó de La Picota)
“Bogotá es una ciudad muy grande para que coincidencialmente esté en la multitud como un observador del operativo. No está uniformado como lo están todos sus compañeros de trabajo, no se le observa con ninguna cámara, aparece como un espectador”, explicó.
El abogado aseguró que el sargento era la persona que iba a en el vehículo “donde resultó fatalmente herido el teniente Gamboa, esa coincidencia es la que no me gusta, acá hay algo oscuro que no está suficientemente claro”.
Según la información del Inpec el interno fue rescatado por un grupo de hombres armados cuando se transportaba en una camioneta del Inpec a una cita médica en el sur de Bogotá.
“No coincide porque sabiendo que había una gran posibilidad de salir adelante se haya fugado”, precisó el abogado al recordar que el Tribunal Superior de Bogotá estáa punto de resolver la apelación presentada en contra de la condena emitida en su contra por el delito de hurto.
En este sentido señaló que Urrego no sabía que iba a ser trasladado a una cita médica, por lo que no tenía los medios para organizar o planear un plan de fuga o rescate. “Él no tenía conocimiento ni qué día ni a qué horas iba a ser trasladado”.
Ante esto llamó la atención sobre el hecho de que este traslado tampoco cumplía con todos los requisitos puesto que cuando se hacen este tipo de hechos se cuenta con un grupo mínimo de 10 a 15 guardianes “fuertemente armados para que lo custodien”, pero en los hechos registrados el pasado martes solamente lo acompañaban cinco.