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Aunque El Canoso siempre ha insistido en que su participación en la organización criminal se circunscribió a trabar acuerdos a la sombra con la crema y nata de la política en Santa Marta, se probó que por orden suya se secuestró, descuartizó y enterró a la víctima en marzo de 2003.
Varios desmovilizados lo señalaron, la Fiscalía ordenó la exhumación del cuerpo de Carrascal, sepultado a orillas de la vereda Girocasaca, en Santa Marta, y se conocieron testimonios escalofriantes como el de alias El Zarco, que dijo: “El Negro nos dio la orden de que hiciéramos el hueco para enterrar a Nahim, lo mata y lo enterramos Fantasma; Teque teque y Verruga; Nahim fue desmembrado”. Por este homicidio El Canoso fue capturado en Cúcuta en septiembre. Su nombre fue incluido entre los beneficiados de Justicia y Paz y ahora sus delaciones tienen en aprietos a más de un dirigente.
Por ejemplo, aportó detalles del pacto de Chivolo y Pivijay, y otros como el de El Difícil, formalizado en 2003, en donde fue ‘ungido’ por los ‘paras’ Trino Luna Correa como su candidato a la gobernación del Magdalena. En ese acuerdo se fragmentó el departamento para asignar zonas de influencia a los ‘apadrinados’ políticos de las Auc. Alcaldías, concejos, asambleas, el Congreso: todo fue repartido y en esas vueltas su figura fue determinante. Su ventilador ha salpicado, entre otros, al procesado ex alcalde de Santa Marta José Francisco Zúñiga, a casi todos los parlamentarios de ese departamento condenados por parapolítica y hasta al secretario de Gobierno de Magdalena, Yesid Sangregorio Ramos. Pero más allá de sus confesiones, sigue negando el crimen de Carrascal.