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Durante la primera fase de la operación, denominada "Alianza 12", se llevó a cabo en Bogotá y Pasto, donde fueron detenidas once personas sindicadas del tráfico y distribución de ambas sustancias mediante el montaje de toda una industria alrededor de este ilícito.
Es así como los investigadores pudieron constatar la vinculación laboral de coordinadores, empacadores, relacionistas y vendedores, subordinados todos de una junta directiva conformada por los socios, siendo el principal de ellos José Humberto Estrada Montoya, alias ´El Mono´, quien fue asesinado en abril de 2009 en la localidad de Fontibón. De acuerdo con las pesquisas, cuando los acreedores de este sujeto vieron amenazada la continuidad del negocio debido al incumplimiento en los pagos por el envío de cargamentos al exterior, ordenaron su desaparición.
La cadena "productiva" comenzaba con el coordinador para la compra de insumos como el opio, pasaba por los operarios encargados de procesar la droga hasta convertirla en polvo y llegaba hasta los distribuidores, encargados de transportar la mercancía hacia Bogotá, en algunos casos valiéndose de correos humanos que viajaban tanto por vía terrestre como aérea.
Una vez en la capital de la República, los empacadores procedían con el embalaje y mimetización de los alijos, cuyo traslado a los mercados internacionales era coordinado por relacionistas con contactos en aerolíneas y empresas de transporte legalmente establecidas, a través de las cuales lograban poner la droga en destinos como Barbados, Turks and Caicos, Islas Gran Caimán, Bahamas, Haití y República Dominicana. Era tal el nivel de sofisticación de esta estructura criminal, que con el tiempo lograron abrir una sede alterna en Panamá, desde la cual hicieron envíos a Miami, donde entraban en escena los empleados de desembarque, quienes subcontrataban vuelos de carga para hacer llegar las entregas de manera personalizada, a fin de asegurar la venta e impedir reclamaciones por eventuales pérdidas de encomienda.
La Dirección de Antinarcóticos estableció que a fin de eludir la acción de las autoridades, los delincuentes acudieron además a la suplantación de organizaciones incluso religiosas como "Los Caballeros de la Virgen", para marcar los paquetes y facilitar su identificación en medio de la cadena de transporte.
Durante las acciones investigativas adelantadas desde el 2008, se logró la incautación de 41 kilos de heroína, 164 kilos de cocaína y la captura de diez integrantes de la red en Colombia y Estados Unidos, identificados como: William Enrique Ardila Ramírez, Omar Arturo Pérez Barbosa, Camilo Arturo Maya Florez, Miguel Antonio Delgado Villota, Edgar Alexander Beltrán Leiva, Juan Carlos Toledo Manzanares, Offer Harvey Pasichana Santacruz, Juan Bilisten Almeida Díaz, Eurípides Hernández, Jesús Ernesto Rojas García y Ricardo Elías Martínez Gómez.
La Segunda Fase de la Operación, que aún está en curso, ha permitido hasta el momento la detención de nueve personas, cinco extraditables en la ciudad de Medellín y cuatro más en Nueva York.
La investigación, adelantada en conjunto por la Dirección de Antinarcóticos y la DEA, estableció que era en la capital antioqueña desde donde esta organización criminal coordinaba envíos de heroína y cocaína hacia los Estados Unidos, mediante diferentes modalidades de microtráfico que incluían la utilización de maletas con doble fondo y correos humanos, al igual que la contaminación de mercancías de exportación.
A esta actividad, que era de carácter permanente, se sumaba el embarque de estupefacientes empleando el transporte aéreo comercial, a través del cual enviaron varias toneladas de droga hacia la ciudad de Nueva York, donde la red extendió sus tentáculos para la distribución en las calles.
Los capturados en Colombia están solicitados en extradición por los cargos de concierto para distribuir y poseer sustancias ilegales con la intención de distribuirlas, así como por lavado de activos.