Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Una casa cedida al contralor de Bogotá, Diego Ardila, luego de un remate y que terminó en manos del magistrado Ovidio Claros los tiene en el ojo del huracán debido a las irregularidades denunciadas sobre su obtención y entrega.
Según las denuncias, la casa quinta ubicada en el nororiente de Bogotá, fue comprada en un remate en 2007 por más de 374 millones de pesos y dos semanas después, cedida, sin ninguna contraprestación, a Diego Ardila.
El actual contralor de Bogotá recibió la casa a través de la firma Arkas Asesores Limitada, de la que es socio capitalista y gerente, mientras que su esposa, Teresa Castillo, exjuez, es su suplente.
Poco tiempo después el Contralor de Bogotá se la entregó al excontralor distrital, excongresista y actual magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, Ovidio Claros.
En la denuncia la señora que perdió la vivienda en el remate aseguró que todo el proceso de la subasta del inmueble se hizo muy rápido, señalando que se pudieron presentar presiones por parte de Claros a la juez que iba a decretar el remate.
Para argumentar su queja, la mujer aseguró la esposa de Ardila, trabajó como magistrada auxiliar de Claros y ha sido mencionada en la investigación por el supuesto carrusel de pensiones de la justicia.
En entrevista con el Espectador el pasado 15 de febrero, el Contralor Distrital aseguró que sí compró dicho inmueble, sin embargo precisó que “no la vendí regalada”.
“La obtuve por $374 millones y la vendí en $420 millones. Es un negocio que forma parte de la esfera del derecho privado (…) La puse en venta y luego él me contó que necesitaba una casa en el norte, pero ésta estuvo en el patrimonio de la empresa más de dos años. No estaba haciendo ningún mandado y él no era entonces magistrado. No la vendí barata, porque estaba casi desvalijada, como me la entregaron y sin uso”, precisó en la entrevista.