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Creo que lo fundamental y lo más importante es que por fin la Fiscalía reconoce que es necesario entender el crimen de Jaime como un crimen de lesa humanidad. Esto es supremamente importante. Más aún después de 17 años de impunidad total, porque en el caso de Jaime no ha pasado absolutamente nada. (Lea: El modus operandi contra Jaime Garzón y otras personas «incómodas»)
Reconocemos como familia que esto era necesario, importante e imprescindible. Pero aun así, criticamos que la Fiscalía se haya tratado tanto, pues este crimen fue a todas luces un delito de la naturaleza que ahora ostenta. Le agradecemos al Estado, aunque se haya demorado tanto declararlo. Celebro el hecho de la declaración pero no celebro que se haya dado después de 17 años.
Agradecemos sobre todo que lo haya hecho en este momento, y no faltando un minuto y un segundo para que se cumplieran los 20 años del asesinato. Agradecemos que no haya sido la amenaza de que proscribiera lo que motivara a declarar el caso como lesa humanidad.
Creo que esta decisión muy seguramente servirá para que haya mayor celeridad en el proceso judicial. Nadie, diferente al señor José Miguel Narváez, el ex subdirector del DAS que habría ayudado a planear el asesinato, está respondiendo. Que ahora este sea un crimen de lesa humanidad ayuda a que quienes estén implicados tengan que responder. De acuerdo con el dialogo que he tenido con los abogados del caso, lo que está pasando es fundamental, pues ayuda a que haya más claridad en las investigaciones.
Sin embargo, tenemos claro que nuestra tarea ahora no es sentarnos a aplaudir, sino que es necesario revisar cuales son las tareas que siguen y sabemos que hay que caminar en esa dirección. Ahora, lo hacemos con una tranquilidad, y es que dentro de tres años, este caso no se cerrará, sino que seguirá activo.
Nada nos va a devolver a Jaime. Ni el dinero, ni que los responsables paguen cárcel o no paguen cárcel. Nada. Lo más importante es que al menos vamos a recorrer en un camino que nos ayudaría a encontrar dos cosas. Una, la verdad, porque eso es lo que queremos no solamente nosotros como familia, sino lo que anhelan todos los colombianos en el caso de mi hermano Jaime. Eso anhelan las víctimas: que haya verdad, porque la verdad es la garantía de que hay la posibilidad de abrir un camino de justicia. Y segundo, que esa verdad lleve efectivamente a la justicia, y que la gente pueda entender quiénes estuvieron detrás de la muerte de mi hermano, Jaime Garzón.
Quisiera terminar recordando lo que Jaime insistió en la última entrevista que le hicieron el día anterior a que lo asesinaran. Él le dijo a los colombianos lo que había que hacer, y eso era jugársela por la paz. Y si jugársela por la paz es que demos un paso adelante para que las nuevas generaciones puedan tener justicia, que es unan parte fundamental de la verdad, de la paz y de la construcción de un nuevo país, pues que bienvenida sea.