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El Juzgado Penal del Circuito Especializado de Chaparral (Tolima) tomó decisiones en dos procesos distintos por asesinatos de excombatientes de las Farc. El primero de ellos tiene que ver con Gerardo Díaz Quintero, un excombatiente de las Farc que murió el 3 de agosto de 2019. Desde mucho antes, las disidencias de las Farc establecidas al sur de Tolima buscaban su muerte. Jhon Eric Rincón García fue declarado responsable del homicidio del excombatiente de 33 años y estará en prisión por 17 años.
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Según la investigación judicial, el crimen tuvo como origen viejas rencillas entre las dos familias por asuntos de microtráfico que hicieron intolerable su convivencia y que, en abril del año pasado, ocasionaron el segundo atentado. Díaz murió luego de dos atentados en su contra, el último cometido el 13 de abril del año pasado, que finalmente lo llevó a la muerte cuatro meses después. En ese momento, las investigaciones llevaron a algunos de los responsables del homicidio. Se trataba de tres miembros de una misma familia.
La jueza que analizó el expediente condenó a Jhon Eric Rincón por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. A otros miembros de la familia que podrían estar vinculados con el crimen se les han imputados los mismos delitos y Carlos Gustavo Sánchez Rincón, capturado en Bogotá, permanece a la espera de conocer su sentencia en la cárcel Modelo.
Quien corrió con mejor suerte fue el excombatiente José Andrade Betancourt. A las 5:00 a.m. del 6 de agosto de 2019, el hombre fue atacado por dos hombres que tenían la orden de acabar con su vida. Celimo Antonio Betancourt Correa, pariente de este excombatiente, vinculado en su ataque, deberá cumplir nueve años de prisión por los delitos de homicidio agravado en grado de tentativa, y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
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Quién ordenó ese homicidio, determinó el juzgado, fue uno de los familiares de Andrade Betancourt, que contactó en Boyacá a dos extranjeros prometiéndoles un pago de $2 millones por el homicidio del hombre y de otras dos personas por un supuesto ajuste de cuentas. Luego de la negociación, los sicarios viajaron hasta Tolima donde compraron una moto y contactaron a Celimo Antonio Betancourt. La reunión tuvo lugar en un parque del municipio de Rioblanco. Allí el hombre les entregó el arma de fuego y les dio instrucciones para localizar al excombatiente.