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El 17 de mayo de 2000, fueron hallados los cuerpos sin vida de dos hombres cerca de un puesto de salud en la vereda El Otoño (Cali). Vecinos del sector habían denunciado, días antes del crimen, que miembros del Ejército se encontraban en el sector hostigando a la población civil, entrando a las casas de los campesinos, e insultando y amenazando a un promotor de salud de la vereda, una de las víctimas mortales.
Por estos hechos, el Consejo de Estado, con ponencia del magistrado Carlos Zambrano, ordenó a la institución a que pida disculpas públicas a los familiares de las víctimas por los tratos crueles e inhumanos, la tortura y el posterior homicidio de las dos personas. Según el alto tribunal, es inadmisible que quienes ostentan cargos militares y tiene como deber proteger el territorio nacional y la seguridad de los ciudadanos sean los encargados de infundir el pánico en la población civil.
Según testigos de los hechos, los hombres fueron retenidos por miembros del Ejército y conducidos por la plaza del caserío de Villa Carmelo, con las manos amarradas. Al día siguiente hallaron sus cuerpos con signos de tortura. De igual manera, los declarantes le contaron a las autoridades que una de las víctimas, había solicitado el desalojo de un centro de atención que había sido tomado como “edificio comando” por los militares. Desde ese momento, contaron los vecinos, le dieron el nombre de “doctorcito guerrillero”.
“Estas actitudes, por el contrario, dejan en entredicho la imagen de esa institución y la calidad humana de sus integrantes, por culpa de unos desadaptados que se escudan en el uniforme y en las armas oficiales para dar rienda suelta a su criminal instinto salvaje, sin que la institución haga nada para evitar el ingreso a sus filas de esa clase de individuos que la deshonran y la dejan ante los ojos de la gente como su enemiga y su potencial verdugo arbitrario, opuesto por completo al papel que le corresponde en la sociedad”, dice la sentencia.
Además de exhortar al Ejército a que mejore su sistema de reclutamiento, el Consejo de Estado también le pidió que refuerce la formación de los soldados, y que haga un seguimiento de quienes hacen parte de la institución con el fin de evitar hechos similares a los que terminaron con la vida de estos dos hombres.