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Ante el juez 28 de garantías, el contratist Julio Gómez aceptó los delitos de peculado por apropiación (interviniente), concierto para delinquir (autor) e interés indebido en la celebración de contratos (interviniente) que le imputó la Fiscalía en el proceso que se le adelanta por el llamado carrusel de la contratación.
Según el fiscal tercero delegado ante la Corte, Ricardo González, el contratista se apropió de manera irregular de los dineros que recibió a modo de anticipo para la ejecución de las obras de la fase III de Transmilenio, reparación de la malla vial y proceso de valorización en la capital de la República.
Ante estos hechos, menciona la Fiscalía que para esto se asoció de manera ilegal con funcionarios del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y del Distrito para amañar las etapas contractuales y valerse de varias empresas para presentar múltiples propuestas para un proceso de licitación, utilizando fachadas entre las que estaban sus sobrinos, cuñados y amigos”.
En todo este proceso Julio Gómez se habría apoderado ilegalmente de más de 297 millones de pesos. “Usted sabia que eran dineros públicos, que provenían del IDU y en calidad de préstamos, sin embargo usted se apropió de estos”, precisó el fiscal delegado.