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La creación de un grupo en la red social Facebook, denominado ‘Los que queremos que cambien a la rectora de La Presentación’, creado por alumnos del Colegio La Presentación en Girardot (Cundinamarca), hizo que por primera vez la Corte Constitucional se pronunciara sobre los peligros que encarnan las nuevas tecnologías en los espacios educativos. Según el expediente, una vez enterada del grupo en Facebook, la rectora de la institución, la monja Nubia Estela Mayorga, supuestamente pidió a los padres de Miguel* que lo retiraran del colegio o que sería expulsado por haber incitado a sus compañeros a unirse al grupo. La Corte, sin embargo, sentenció que aún más importante que castigar a los menores por unirse a estos “espacios de debate”, es necesario garantizarles la culminación de sus estudios.
En la tutela la Corte señaló que, aunque “sin duda (…) se comprometía la dignidad de la Hermana Nubia Mayorga” (con este grupo de Facebook), el colegio debía “asegurar al estudiante poder culminar cabalmente sus estudios”. El alto tribunal no resolvió si la supuesta amenaza de la rectora para expulsar al estudiante realmente ocurrió. La madre de Miguel refrendó esta versión: “Ella me dijo que retirara a mi hijo o lo expulsaba”, contó, pero según la hermana Nubia Mayorga, estas provocaciones nunca se dieron. Más allá de detenerse en esta minucia, la Corte se adentró por primera vez en los efectos perjudiciales que las nuevas tecnologías pueden traer sobre la sociedad.
Así concluyó que estos grupos sociales, al permitir “amplificar el auditorio” y “llevar el mensaje a un número mayor de destinatarios” abren la puerta para “imponer sobre las personas restricciones y limitaciones que no son razonables ni compatibles con una sociedad democrática”. Anotaciones controversiales que hacen pensar en las incidencias negativas que las nuevas realidades virtuales pueden provocar en alumnos y en las propias directivas de los colegios. Lo que supone “delicados retos para los directores de las instituciones, profesores y padres de familia”.
El alto tribunal también entró a examinar el temible terreno del acoso escolar por medio de la red, el tan denominado fenómeno del ‘cyberbullying’ que, según una definición de la Policía, es “cuando una persona menor atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otra persona mediante internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otros artefactos similares que se pueden dar de estudiante a estudiante o de estudiante a profesor”. Un concepto que la Corte usó para examinar este caso y concluir que el grupo en Facebook sí perjudicó la integridad de la rectora. La corporación reconoció que las tecnologías de la información en sociedades contemporáneas “imponen nuevos retos a las personas y a los jueces de la República” cuando deba impartirse justicia, pero en cada caso “se deben delinear los límites de estas nuevas dimensiones de derechos, en plena evolución y transformación”.
Al revisar el caso particular, la Corte tuvo en cuenta que no se estableció que Miguel hubiera puesto “insulto alguno” o hubiera sido “ el creador” del grupo. Aclaró que tampoco se logró confirmar que otro estudiante —de los 150 que participaron en la famosa red social—, hubiera sido reprendido por la rectora o por el comité estudiantil. No obstante, el alto tribunal no se quedó sin reprochar el hecho de que menores hubieran atentado contra la dignidad de la rectora y así se pronunció: “Este tipo de escenarios exponen a las víctimas a tener que enfrentar ataques que superan el ámbito de la comunidad escolar”. Y añadió: “Hoy un ataque y una burla pueden alcanzar dimensiones globales. Un video íntimo que afecte la dignidad de una persona puede llegar a tener impactos inesperadamente sobredimensionados”.
Por último, los magistrados María Victoria Calle, Mauricio González y Juan Carlos Henao indicaron que “bajo el orden constitucional vigente, toda persona tiene derecho a que se le proteja del llamado acoso escolar, manoteo o ‘bullying’, por ser formas de atentar contra su honra y dignidad”. En ese escenario, advirtieron que estos grupos sociales “suelen poner un poder insospechado en las personas, en especial los jóvenes, que tanta cercanía tienen con ese nuevo mundo virtual. Éstas son parte de las dimensiones y tensiones que académica y éticamente deben ser tematizadas y enfrentadas, con sentido crítico y responsable, en los ámbitos escolares”.
* Nombre cambiado.