Publicidad

De la amenaza a la muerte

Según Medicina Legal, una mujer denuncia el maltrato por parte de su cónyuge cuando ha sido agredida físicamente más de 30 veces

03 de noviembre de 2008 – 05:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Íngrid Castillo García estuvo casada con John Jairo Granda Acuña con quien tuvo dos niños. Él acostumbraba a golpearla y ella decidió que nunca más se iba a dejar maltratar de su esposo. Por esa razón se fue a casa de sus padres, donde se alojó en el primer piso del inmueble, sin pensar que Granda Acuña podría materializar sus amenazas de muerte.

El crimen ocurrió el 28 de septiembre de 2002 en el barrio Bochica Sur de Bogotá, muy temprano en la mañana. Dolores Castillo de García, madre de Íngrid, nunca comprendió lo sucedido, porque John Jairo Granda Acuña la noche anterior al crimen había llegado muy tranquilo hasta el inmueble y ella le abrió la puerta. Él la saludó, entró, jugó con sus dos hijos de cuatro y 11 años de edad y había hablado de buena manera con su hija.

Relata Dolores que sin embargo antes de irse a dormir con su esposo Rafael García y, al poco tiempo de haberse marchado, John Jairo empezó a llamar de manera insistente hasta muy avanzada la noche. “Como a las 6:00 sentí unos ruidos en la reja y le dije a mi esposo que mirara qué pasaba y vio a John Jairo. Le dije que no bajara, que no quería que tuviéramos problemas y mi esposo se puso la bata y se fue a la cocina a calentar un tinto”.

Manifestó que luego sintió ruidos en el primer piso de la casa. Primero eran risas de la niña, pero después la discusión de su hija con el marido. “Mi esposo bajó a ver qué pasaba y mi hija comenzó a gritar, yo me puse mi bata y cuando iba bajando las escaleras vi a los dos niños heridos y mi hija de pie con la camisa de dormir manchada de sangre”. Dijo Dolores que de inmediato salió a la calle a tocar en todas las puertas y a pedir ayuda y que cuando volvió a la casa su esposo ya estaba en el piso en un charco de sangre.

Cuando las autoridades llegaron hasta la casa, los niños, la mujer y el anciano de 72 años de edad habían fallecido por las múltiples heridas que les produjeron con un puñal. Los policías encontraron a John Jairo con varias heridas en el tórax y el cuello, supuestamente inconsciente y sin recordar nada de lo sucedido, por el impacto que le produjo haber encontrado a toda su familia sin vida.

Al ser indagado, John Jairo manifestó que sólo recuerda cuando llegó a la casa. “Me quité los zapatos, la chaqueta, me metí en la cama y nos pusimos a jugar con los niños, le pregunté a mi esposa que si tenía tinto y me dijo que no había café ni azúcar y le dije que no importaba que me iba a tomar un vaso de agua, salí del cuarto de mi esposa y fui a servir el vaso de agua y ahí se acabó mi vida (…) sólo sé que me desperté como a las 5:00 de la tarde en un hospital y un policía me dijo que yo había matado a toda mi familia”, indicó Granda Acuña.

Estos argumentos no convencieron a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, razón por la cual recientemente ratificaron la condena a 40 años de prisión en contra de John Jairo Granda Acuña, proferido por el Tribunal Superior de Riohacha. Los magistrados sustentaron el fallo en las pruebas forenses que se le habían realizado en primera instancia. La primera de ellas, que carece de todo fundamento la manifestación de Granda Acuña de que olvidó todo y que sólo recordaba que se encontraba en el hospital sin saber qué había pasado.

La segunda, que antes de conocer que se le haría una prueba para establecer si había ingerido alcohol, el detenido manifestó que no recordaba nada porque había bebido y tal declaración no fue cierta. También los magistrados encontraron que la prueba psiquiátrica determinó que éste no había padecido ningún trastorno mental al momento del hecho, que tenía conciencia y voluntad sobre lo que estaba haciendo y que no mostró alteraciones emocionales significativas sobre la dimensión de los hechos sucedidos.

Lo que los jueces verificaron fue que John Jairo Granda Acuña había matado a su esposa, sus dos niños menores de edad y a su suegro, porque no soportaba la idea de que la mujer a quien él maltrataba con frecuencia y amenazaba de muerte, si ésta lo abandonaba, lo había dejado porque quiso hacer valer sus derechos de mujer y cambiar a una vida sin golpes e intimidaciones.

Cifras del maltrato en Latinoamérica

Las cifras de maltrato intrafamiliar en el continente también son altas y las mujeres siguen siendo tratadas como a principio de siglo. En Nicaragua, por ejemplo, el 44% de las mujeres ha reportado violencia conyugal; en Costa Rica,  por lo menos se atienden 1.000 casos al mes; en México, una de cada tres mujeres es maltratada físicamente por su pareja; en Estados Unidos se estima que de dos a cuatro millones de mujeres son agredidas cada año y en Colombia en el año 2007 se registraron 77.475 casos, de los cuales 46.315 fueron agresiones conyugales, 71 de ellas homicidios, siendo las mujeres las víctimas más frecuentes con 63 casos.  Según Medicina Legal una mujer reporta que es víctima de violencia doméstica después de haber sido golpeada más de 30 veces.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido