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La felicidad que Carolina Borrero irradiaba desde hace seis meses por haber quedado finalmente embarazada, después de tres arduos años de estar intentándolo, fue opacada el pasado 7 de octubre cuando su medicina prepagada, Axa Colpatria, le negó una ecografía. Acto seguido, en el departamento de autorizaciones le informaron que tampoco iban a cubrir los demás servicios de maternidad, porque el contrato firmado con la empresa excluía los tratamientos de fertilización y ella se había realizado un procedimiento in vitro. El cual, valga aclararlo, asumió por su propia cuenta, porque ni el Estado ni las prepagadas están en la obligación de incluir este tipo de servicio.
Sin embargo, una cosa es el tratamiento de fertilización y otra el embarazo como tal. En el contrato que Carolina firmó hace cuatro años con Axa Colpatria está estipulado que su plan, por el que paga más de $4 millones al año, incluye los costos de la atención durante el período de gestación y del recién nacido. Unos servicios que no le pueden negar de entrada sólo porque quedó embarazada con un método de reproducción asistida. Y es que en ninguna parte del acuerdo está establecido que si ella se realizaba un in vitro perdía el derecho a estos beneficios.
“¿A quién le importa cómo quedé embarazada? Esto es una discriminación pura y dura de una bebé desde que está en la barriga, porque me están negando un derecho adquirido en un contrato. ¿Qué lógica tiene que a mi bebé la discriminen porque yo no podía quedar embarazada y me hice un in vitro?”, manifestó Carolina en diálogo con El Espectador. La indignación aún la tiene en carne viva porque, según ella, Axa Colpatria intentó “meterle los dedos en la boca”. “Primero mi asesora, con la que hice la afiliación, se iba de viaje ese día que me negaron todo. Me dio unos números, pero nadie me contestó. Entonces fui y me planté en las oficinas administrativas hasta que Luz Myriam Jiménez, la directora comercial, me atendió”.
Y esa fue la cereza en el pastel, porque ella les informó a Carolina y a su suegra que Axa Colpatria no estaba cometiendo ningún atropello, pues en el contrato estaba bien claro que no cubrían casos de fertilización. “Nos dice que no van a cubrir absolutamente nada, que cuando hay una fertilización in vitro no tienen por qué pagar nada. Y después me suelta una perlita diciendo que no cubren fertilidad ni sus consecuencias. Entonces le dije que me parecía horrible que dijera que mi embarazo era una consecuencia, le saqué el contrato y le dije que me mostrara dónde decía semejante palabra y efectivamente no está”, explicó Carolina.
Aun así, Luz Myriam Jiménez se mantuvo en su posición y le aseguró que otra de las cláusulas rezaba que todos los exámenes o tratamientos debían ser ordenados por un médico de la empresa. “Ahí se me pusieron los pelos de punta y le dije que me explicara en qué momento un médico a mí me ordena embarazarme. Es que uno no decide tener un hijo porque un médico lo ordene, sino porque uno quiere”, agregó. Para Carolina, estos argumentos esgrimidos por Axa Colpatria constituyeron un “abuso contra mi salud y la de mi hija”, como lo explicó en su muro de Facebook.
Y es que Carolina estuvo sin cobertura médica durante una semana porque en su prepagada se negaban a dar el brazo a torcer. Hasta este martes 14 de octubre, cuando le llegó la respuesta a un derecho de petición que había interpuesto seis días antes. En el documento le informan que sí tendrá derecho a controles prenatales, atención en el momento del parto y atención neonatal médica durante 30 días. Pero eso sí, aclaran que en este último beneficio se incluyen “todos los servicios, salvo problemas congénitos y cirugía por cualquier causa”. Es decir, en últimas le niegan a Carolina el anexo prenatal —que es el cubrimiento de este tipo de afecciones—, que su asesora le había recomendado antes de que esta lucha empezara.
Tanto así que en el derecho de petición Carolina escribió: “Quiero informarles que la agente vendedora, al enterarse el año pasado de que yo estaba en tratamiento de fertilidad, me informó que la póliza cubría perfectamente mi maternidad y, más aún, me sugirió tomar también el anexo prenatal”. Pero Axa Colpatria se abstuvo de venderle el paquete a Carolina. El Espectador consultó a esta medicina prepagada para preguntarle sobre el tema y a través de una carta explicó que “dicho anexo no será vendido en casos con antecedentes de fertilización ‘in vitro’”, de acuerdo con “las políticas definidas por la compañía”.
Axa Colpatria también aclaró que como este servicio “se hace a través de un contrato voluntario que debe ser suscrito por ambas partes, es claro que alguna de las partes puede abstenerse de suscribir el mismo, por lo tanto, estamos apelando a ejercer esta decisión”. Y añadió que le han garantizado a Carolina “el acceso a los servicios de salud, antes y durante todo su embarazo, ha cubierto las consultas por medicina especializada y los exámenes de diagnóstico solicitados por el médico tratante, sin desatender a la paciente y respaldando su proceso desde el primer momento”. Así mismo, indicaron que respondieron la solicitud de esta madre primeriza antes de que el tema llegara a los medios de comunicación.
Carolina insistió en que a ella no le hicieron ningún favor y que la cobertura era un derecho que ella ya había adquirido. “Mi embarazo es como cualquier embarazo. Me da rabia porque lo tratan a uno de bobo. Hay gente que con mucho esfuerzo paga la prepagada y quieren venir a negarte tus derechos”, añadió. Cuando ella decidió compartir su caso en las redes sociales, mucha gente le dijo que no había nada que hacer, que esa pelea estaba perdida y que “mucha boba” por haber dicho que era un embarazo in vitro.
Posiciones a las que ella se opone: “Lo que quiero contarle a la gente es que sí hay algo que pelear, son mis derechos y los de la niña que viene en camino. El sentimiento de discriminación que sentí hacia mí y hacia mi hija, fue horrible. Y si uno se queda callado, esto va a seguir pasando”.
mrincon@elespectador.com
@macamilarincon