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Ejército de ‘Cuchillo’, ante jueces

Tras someterse a la justicia para ser procesados por concierto para delinquir, los 350 exintegrantes de la banda criminal de, alias Cuchillo, comenzarán el domingo sus audiencias de judicialización.

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Tras someterse a la justicia para ser procesados por concierto para delinquir, los 350 exintegrantes de la banda criminal del extinto narcoparamilitar Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, comenzarán el domingo, a las ocho de la mañana, sus audiencias de judicialización, con las que se pondrá punto final a uno de los más bárbaros actores de los últimos años en la guerra por las drogas que viven los Llanos Orientales.

El Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (Erpac), como fue bautizado para camuflar sus verdaderas intenciones en la guerra y hacerse pasar como un grupo contraguerrillero, había manifestado hace dos meses su intención de dejar las armas, hecho que comenzaron a cumplir el jueves, cuando 115 de ellos fueron transportados desde Chupabe, La Zanja y Murujujuy (Guaviare) hasta Villavicencio, ciudad a la que ayer llegaron otros 235.

En este último grupo había tres mujeres y se esperaba que también estuvieran José Eberto López, alias Caracho, y Germán Ramírez, alias Vacafiada, quienes lideraron la idea de la entrega tras sufrir ataques de grupos ilegales como los Carranceros y hasta recibir ofertas para la compra de sus estructuras armadas por parte de Los Rastrojos, que habrían ofrecido hasta US$80 millones por ellas.

Los 235 hombres que se entregaron ayer provenían de Mapiripán, Meta, y según las primeras versiones entre ellos habría también menores de edad, situación que investiga el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Aunque la carta inicial de alias Caracho a la Fiscalía hablaba de 425 hombres con intención de regresar a la vida civil, sólo 350 cumplieron. Este tema despierta inquietudes, pues no se sabe si quienes finalmente se abstuvieron de participar en el proceso lo hicieron porque tienen prontuarios más extensos que quienes se acogieron o porque sucumbieron ante la tentación de seguir en la guerra con un grupo distinto al que ahora se extingue.

Todos quieren controlar los Llanos

La Orinoquia colombiana es histórico escenario de la violencia en el país desde los años 50. Allí surgió la guerrilla liberal de Guadalupe Salcedo, que terminó pactando la paz con el Estado, y desde los años 60 estuvieron también las Farc, antes de que el narcotráfico se convirtiera en el motor de la guerra en Colombia. Tras el ingreso de la guerrilla al ilegal negocio, surgieron grupos que le disputaban el control de la zona y que marcan la dinámica de la violencia de hoy. Las autodefensas de Martín Llanos fueron obligadas a salir de gran parte de la región, el bloque Centauros de las Autodefensas fue luego diezmado y el Erpac, de Cuchillo, retomó las zonas que éste tenía. Ahora, Los Rastrojos, Paisas, Centauros, Carranceros y Macacos tienen interés en las rutas y cultivos ilegales de la región.

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