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El 2014 será el año en el que la Fiscalía, después de 20 años de funcionamiento, iniciará una transformación, que según el propio fiscal general, Eduardo Montealegre, será el espejo de la Constitución del 91. El pasado 9 de enero el presidente Juan Manuel Santos firmó los decretos con los que el ente investigador reestructurará toda su plataforma. Desde la creación de nuevas direcciones especializadas, tener presencia en todos los departamentos del país, la creación de cinco nuevas policías judiciales, hasta la nueva línea de investigación que se basará en una política de priorización son algunos de las principales reformas.
Ayer, mientras diferentes autoridades de la Fiscalía explicaban minuciosamente la reestructuración, el fiscal general pronunció un agitado discurso en el que arremetió contra ‘altos funcionarios del gobierno’, organismos de control y sectores sociales y políticos que critican los nuevos métodos de investigación, que supuestamente, están llevando a tener altos índices de impunidad. Montealegre fue enfático en decir que defendía las nuevas estrategias de la Fiscalía porque dejaban a un lado modelos del siglo XIX en los que la justicia era inquisitoria y monárquica, y que en cambio, hoy en día, el ente investigador defendía los derechos fundamentales y a las minorías.
“Si otros organismos de control no quieren regirse en la defensa de las minorías, como la comunidad Lgbti, y los derechos fundamentales como lo establece la constitución de 1991, nosotros sí lo vamos hacer”, dijo Montealegre refiriéndose a la Procuraduría, conocida opositora de los derechos de los homosexuales. En su discurso el fiscal general criticó que ciertos sectores políticos y sociales consideran que el sinónimo de justicia era tener un endurecimiento en las penas y enviar a prisión a todos los que cometieran un delito. Contrario a esto, dijo que la posición de la Fiscalía era preservar el sistema oral acusatorio y que remarán “contra la corriente porque hay personas que quieren desempolvar códigos que ya han sido depurados para satisfacer deseos personales”.
Montealegre llamó la atención sobre la posición de “voces muy autorizadas del país” que han manifestado no acatar decisiones sin fallos internacionales. “Ese concepto viejo de la soberanía del siglo XIX, de la autonomía radical de los estados frente al derecho internacional, se acabó. Por eso me extraña escuchar voces muy altas, muy autorizadas en este momento en el país, que le niegan el poder vinculante a las decisiones de la Comisión interamericana de derechos humanos y del Sistema Interamericano. Nosotros no vamos a ir en contravía de la historia ni en contravía de la consolidación de la democracia. Nosotros vamos en un sentido contrario”, indicó el fiscal general.
Agregó que “el tren y la gran locomotora de la Fiscalía General de la Nación va avanzar en el sentido de seguir proyectando en el siglo XXI esa carta política que es la constitución del 91. No nos vamos a devolver en el tiempo para satisfacer las vanidades del pasado”, haciendo referencia a que sus nuevas metodologías investigativas seguirán los lineamientos internacionales que tanto han defendido la Corte Penal internacional, Human Rigths y los defensores de derechos humanos. Asimismo, Montealegre señaló que el ente investigador se está preparando para afrontar los nuevos retos que asumirá Colombia en términos de justicia transicional, al punto que ha revisado experiencia de tribunales internacionales ad hoc que han investigado graves violaciones de derechos humanos.
“Vamos hacer una gran apuesta para incorporar en el país los estándares internacionales en materia de investigación de DD.HH y para esto hemos creado la Dirección de Análisis y Contextos que fundamentalmente tiende a introducir estos esquemas (…) para que realcemos un modelo diferente de investigación, abandonando el modelo tradicional y ortodoxo penal de Colombia”, aseguró el fiscal general. Entre los tantos disparos que dio Montealegre en su discurso que duro alrededor de media hora, también precisó que el ideal de la Fiscalía es luchar contra el crimen organizado de tal manera que no se persigan a los implicados de manera individual sino que se intente desarticular las grandes estructuras.
@santsmartinez
smartinezh@elespectador.com