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La entrevista que definió la entrada de Félix Daniel Miranda a la Policía trazó, de manera casi accidental, el camino que lo llevaría a ser el primer policía colombiano en instalarse en las entrañas del cuerpo de policías más importante del Viejo Continente: la Unidad Europea de Policías (Europol). Ese día de 2003, Daniel Miranda, entonces estudiante de la tecnología en ciencias matemáticas e informáticas de la Universidad Francisco de Paula Santander, entró en la oficina del coronel Roque Julio Lara y lo encontró malgeniado. El computador del oficial había colapsado. El joven le preguntó si podía ayudarle, y de mala gana el superior aceptó.
“El problema era simple: tenía un disquete en la unidad y en ese tiempo si los computadores identificaban otro dispositivo no dejaban iniciarse. Lo que hice fue oprimir el botoncito para expulsar el disquete y reiniciar el computador”, cuenta el capitán Miranda. Se vinculó a la Policía, y después de un recorrido que lo llevó a centrarse en las redes criminales del ciberespacio, en 2014 viajaría a Holanda, en donde, si todo salía bien, se convertiría en uno de los 14 policías del mundo –y el único latinoamericano– que integraría el Grupo de Tarea Conjunto contra el Cibercrimen (J-CAT) de Europol.
Su llegada hasta La Haya no fue fortuita y hace hincapié en ello. “Este es el resultado de un trabajo que se remonta a diez años atrás, en el que hemos tenido la posibilidad de tener oficiales de enlace en Europol, donde convergen los policías de los Estados miembros de la Unión Europea. Hemos transitado desde acuerdos estratégicos hacia uno operacional que rige desde el año 2012, que fue cuando les llamó la atención nuestro trabajo investigando el cibercrimen, la persecución de drogas, el lavado de activos y la pornografía infantil”, cuenta mientras recorre las dos salas y el laboratorio de informática forense que conforman el Centro Cibernético Policial, dirigido por el coronel Fredy Bautista, y que integra su equipo de trabajo.
En 2013, mientras la amenaza de Estado Islámico crecía en las redes, Europol convocó a 120 policías e investigadores expertos en informática y creó el EC3, un grupo encargado de investigar los delitos en el ciberespacio. El EC3 se dividió en tres secciones: Ciborg (ataques informáticos a grandes infraestructuras), Terminal (clonación de tarjetas, hurto por medio informáticos) y Twins (pornografía infantil). Para investigar a las grandes empresas criminales virtuales del mundo decidió crear el J-CAT, un modelo en el que en un solo salón se concentran policías expertos en delitos informáticos.
Son 14 oficiales que tienen a su disposición toda la información del EC3. Analizan la información que llega de todos los países y cruzan las bases de datos de los 32 miembros de la UE para identificar criminales alrededor del mundo. “Cuando encontramos casos abiertos a una misma persona en distintos países, creamos un JIT (Joined Investigation Team) para tener una comunicación directa entre los oficiales de Europol y, en este caso, de la Policía en Colombia. El investigador de Colombia puede hablar directamente con el investigador de Portugal, España, Italia… e intercambiar información”, relata Miranda. Añade que fue así como dieron con el paradero de dos hackers rumanos que el año pasado la Dijín capturó en Barranquilla.
El cibercrimen no se trata de suplantar a una persona en Facebook. Está vinculado al lavado de activos, a la financiación del terrorismo, la trata de personas o la comercialización de drogas. Es crimen organizado y, por eso, la sala donde funciona el J-CAT es una de las más protegidas de todo el complejo de Europol. “Cada uno tiene tres computadores en el puesto -anota Miranda- . Para ingresar al edificio de Europol hay que pasar la tarjeta que te identifica como funcionario y, además, pasar la mano por un lector. Luego en la sala de operaciones se registran iris y mano. En el J-CAT no se permite la entrada de ningún dispositivo externo a la sala”.
Cuando Félix Daniel Miranda llegó a La Haya, en octubre de 2014, quien dirigía el EC3 era Troels Oerting. El director reunió a los 14 uniformados y lo primero que les dijo fue: “Ustedes son la voz de su país aquí. La colaboración, en el marco de la ley, es importante para el desarrollo de las operaciones. Aquí no se hace nada ilegal”. Hubo un mes de entrenamiento para aprender a navegar en las bases de datos y las plataformas de Europol. Después del entrenamiento llegó la prueba definitiva: la entrevista privada en la oficina de Troels Oerting, el británico con un rostro tan férreo como su carácter, relata Daniel Miranda. El oficial colombiano estaba nervioso, pues después de la entrevista, al enviado francés lo regresaron a su país, al considerar que no daría la talla.
La reunión se extendió 30 minutos. Oerting le preguntó por su trabajo en Colombia, y Miranda le contó que además de haber sido jefe de la unidad de ciberterrorismo del Centro Cibernético Policial, había trabajado como jefe de la telemática de la Policía a nivel nacional, y se había formado como especialista en investigación criminal y especialista en gerencia en comunicaciones. Miranda expuso la organización de la Policía de Colombia, y en seguida Oerting le presentó todas las operaciones que se estaban desarrollando, y le preguntó a cuál de ellas quería vincularse Colombia. Miranda eligió una encaminada a la identificación de fraudes informáticos con la compra de tiquetes aéreos.
“Para la ciudadanía puede que el fraude en tiquetes aéreos no signifique nada. Pero en el último año las empresas han perdido más de un billón de dólares por este tipo de fraudes. ¿Cuánto vale un tiquete aéreo de Bogotá a Filipinas para mañana? Millones. Una vez roban el tiquete, “comprándolo” con dinero falso, lo revenden en agencias de viajes fraudulentas, en ofertas en la dark web para personas del bajo mundo, pues los delincuentes de organizaciones criminales transnacionales también necesitan moverse. Alguien podría comprarlos para lavar dinero, por ejemplo. Es una gran cadena criminal. Con esa operación capturamos a 130 personas alrededor del mundo –entre ellos 15 colombianos–, que habían estafado en 140 aeropuertos de 29 países”, relata Miranda.
Desde entonces, la Policía Nacional y Europol han trabajado en seis operaciones conjuntas, entre ellas la desmantelación de siete URL en Colombia de Darkode, la red privada más usada por los criminales a nivel mundial para vender y comprar datos, pornografía infantil, tiquetes aéreos, programas maliciosos de espionaje, entre otras. Además, Miranda rescata lo valioso que es para Colombia trabajar en Europol, pues “cuando ellos identifican nuevas amenazas virtuales en algún país, nos advierten. Estar acá es ir un paso adelante de los cibercriminales”. Félix Daniel Miranda seguirá trabajando hasta diciembre de 2016 en Europol. Después de él, será otro el colombiano que todos los días, frente a tres monitores, adelantará operaciones policiales de envergadura internacional.