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Por un error cantado en la Cámara de Representantes, la Corte Constitucional devolvió ayer al Congreso la reforma pensional. La decisión se conoció el pasado 17 de junio, cuando el alto tribunal frenó esta iniciativa del gobierno Petro que busca modificar varios pilares del sistema.
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La Sala Plena estudió al menos cuatro demandas que pedían tumbar la reforma aprobada por el Congreso el año pasado, entre otras cosas, por errores en su trámite. La Corte no estudió el fondo de los recursos, sino la forma.
Es decir, si el Congreso cumplió con todos los requisitos y reglas para aprobar una reforma de esta magnitud. Lo que encontró el alto tribunal es que la Cámara de Representantes se equivocó en el trámite del proyecto y cometió un error inadmisible. Casi de principiantes.
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Todo ocurrió en la sesión de la Cámara Baja el 14 de junio de 2024. Con el tiempo corriendo en su contra y a seis días de que acabaran sesiones ordinarias, el gobierno se estaba quedando sin aire para sacar adelante la reforma, una de las banderas del presidente Gustavo Petro.
Con esa carrera a contrarreloj, los representantes resolvieron votar el texto que había aprobado el Senado, sin discutir decenas de proposiciones de la Cámara. La oposición se negó a aprobar semejante reforma sin ese debate y además, como estrategia política, estaba desarmando el quorum para retrasar la discusión.
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El oficialismo no tenía otra salida. Por eso, resolvió no discutir las proposiciones de la Cámara, tomar el texto del Senado como la propuesta final y votar. Con las mayorías a su favor en ese entonces, el gobierno logró sacar adelante la reforma pensional, pero desde ese 14 de junio era claro que se habían equivocado.
No permitir el debate en el Congreso es un error que no permiten las reglas del Legislativo. Y aprobar proyectos, sin esa discusión y a pupitrazo, tampoco es legal. Por eso, la Corte devolvió la reforma a la Cámara para que haga lo que ha debido hacer desde el comienzo: debatir.
Este tipo de errores se conocen en el mundo judicial como vicios de trámite y, cuando el alto tribunal identifica uno, tiene dos salidas: tumbar por completo el proyecto o devolverlo al Congreso para que enmiende sus fallas. La Corte Constitucional resolvió irse por ese segundo camino.
Por eso, entre otras cosas, ordenó que la Cámara de Representantes discuta y haga el debate que corresponde. Luego de corregir los errores, el caso volverá a estudiarlo la Corte Constitucional que no solo revisará que sí se hayan corregido, sino que entrará a otro debate mucho más profundo: establecer si la reforma se ajusta o no a la Constitución.
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