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El lío que enreda a un anestesiólogo de la Clínica Country

El médico Alberto Díaz que trabajaba en la institución para el momento de los hechos, no habría realizado los procedimientos correctos de intubación y provocó que la víctima tuviera un paro cardiorrespiratorio. Ahora está ad portas de que le imputen cargos por homicidio culposo.

Lenny Jimena Garnica.
Lenny Jimena Garnica.

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El jueves 28 de abril de 2011 a Lenny Jimena Garnica se le esfumó el sueño de ser pediatra endocrinóloga. Era un deseo al que había dedicado toda su trayectoria profesional. Una ilusión que se evaporó con su vida en la Clínica del Country, paradójicamente el lugar donde siempre había querido trabajar y del que en ese momento era médica. Para su esposo, quien prefiere mantener en reserva su nombre, ella murió ese jueves mientras le hacían un procedimiento quirúrgico. Sin embargo, dos días después de la operación la institución le diagnosticó muerte cerebral. Para él y la familia de Jimena, su muerte fue producto de negligencia médica y por eso demandó al doctor Alberto Díaz que le aplicó la anestesia en esa época.

Después de que la denuncia cayera en manos de la Fiscalía se inició el proceso penal contra el anestesiólogo del Country. En estos momento, el caso está ad portas de llegar a los estrados judiciales. A pesar de que el médico fue quien solicitó que fuera escuchado por las autoridades para rendir su versión de los hechos, el ente investigador le imputará cargos por el delito de homicidio culposo. Después de dos años, el esposo de Jimena cree que se hará justicia. Sin embargo, será un juez quien determine si existió o no negligencia de parte del investigado, quien además, era compañero de la mujer fallecida.

La cirugía a la que se sometió Jimena era la tercera de una serie de operaciones que buscaban reparar su conducto biliar –por donde pasa la bilis–, el cual se había afectado en un procedimiento previo realizado en otra clínica. Según su cónyuge, estas intervenciones se hicieron para lograr que la bilis volviera a fluir en su cuerpo. Añadió que en las dos primeras cirugías no se presentaron complicaciones, por lo que se esperaba que en la tercera no sucediera nada fuera de lo normal.
El esposo de Jimena comentó que “los riesgos que existían en esta cirugía eran una pancreatitis, la cual era muy grave, y una ruptura del conducto”. Ninguna de estas situaciones ocurrió. Aun así, 60 minutos después de iniciada la operación, una médica –diferente a la titular de la cirugía– entró al quirófano y anunció que el procedimiento debía detenerse porque, según les explicaron a los familiares, la paciente no tenía signos vitales.

Es decir, estaba en alto riesgo de morir. Eran las seis de la tarde de ese 28 de abril y, de acuerdo a la pareja de Jimena, cuando revisaron los signos vitales se dieron cuenta que estaban por debajo de los límites permitidos. Ella ya había entrado en un paro cardiorrespiratorio en medio del procedimiento. Se le realizó la reanimación pertinente, llegaron otros doctores a intentar salvarle la vida, pero la situación no mejoró. Finalmente Jimena fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica del Country e inducida a un coma.

Cinco horas después de que tuviera un paro cardiorrespiratorio, le detectan un neumotórax a tensión. Es decir, que entró aire al cuerpo pero jamás llegó a los pulmones, provocando que estos colapsaran. La pareja de Jimena aseguró que “el procedimiento (para salvarle la vida) sólo lo hicieron hasta las 23:00 horas. Lo debieron haber hecho antes. Cuando realizaron la pulsión para aliviar la presión en los pulmones, sale el gas, algo de sangre y líquidos. Hecho esto a tiempo mi esposa estaría viva”.

Según explicaron a este diario los familiares, el paro que sufrió Jimena fue producto del neumotórax, porque el aire que entró al cuerpo impidió la circulación de oxígeno. Es decir, el oxígeno no llegó al cerebro y murió. A las ocho de la mañana del primero de mayo de 2011 la paciente es desconectada de las máquinas que la mantenían con vida por ventilación mecánica. Para el perito del caso Máximo Duque la respuesta del por qué entro este aire al cuerpo fue por una complicación en la anestesia.

Al parecer, Díaz –un anestesiólogo de avanzada edad que para el momento de los hechos tenía 74 años– habría intubado mal a Jimena y el aire no entró a los pulmones sino al espacio fuera de ellos. Explicó que por esta situación, los órganos y los vasos sanguíneos colapsaron . Por estos hechos la familia interpuso una denuncia penal en contra del anestesiólogo. Hoy, que han pasado 2 años y 7 meses, el esposo de Jimena se pregunta cómo si los signos vitales estuvieron por debajo de lo permitido, las máquinas no sonaron o ni detectaron el neumotórax con mayor rapidez.

Además, él es enfático en decir que los dispositivos no estaban dañados, argumentando que a estos se les hizo una auditoría y el resultado fue que su estado era óptimo. El viudo maneja tres hipótesis: ¿se apagó el sonido de los aparatos?; ¿el médico se salió de la sala?; o, ¿se quedó dormido? El Espectador buscó insistentemente a la abogada del anestesiólogo para conocer su versión, sin embargo, no se obtuvo respuesta.

En cuanto a la Clínica del Country, la Secretaría Distrital de Salud le hizo una investigación de oficio por este caso y mediante la resolución 1764 de diciembre 11 de 2011 exoneró a la institución de cualquier responsabilidad. Especifica que “los lamentables hechos investigados hacen entrever la ocurrencia de un evento adverso, el cual no era prevenible y pese a las medidas con que contaba la institución investigada las cuales fueron tomadas no fue posible evitarlo”.

A la espera del llamado a la audiencia de imputación de cargos, el esposo de Jimena recuerda que antes de los fatídicos hechos tenían planes de viajar a España en 2012, donde su mujer tenía una beca para realizar la especialización en endocrinología pediátrica.
 

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