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“El mensaje es para las víctimas, para sus familias, para rodearlos”. Con esas palabras, que fueron la reiteración del discurso manejado durante los últimos días, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, recordó el mensaje simbólico que se le ha querido dar a la implosión del edificio Mónaco. Pero el derrumbamiento de la infraestructura fue apenas una parte de 3 segundos de un evento en el que, además de la intervención del presidente Iván Duque, se homenajeó a las víctimas del narcotráfico.
Dos horas antes, por cuenta del megaconcierto que se realizará en Cúcuta, Duque llegó hasta Medellín para referirse, brevemente, a la implosión. Durante su intervención, pasada las 8 de la mañana, el mandatario aseguró: “Este evento significa la derrota de la cultura de la ilegalidad. Significa que la historia no se escribirá en función de los victimarios, sino reconociendo a las víctimas. Significa, también, la resiliencia, la fuerza y la grandeza del pueblo colombiano y del pueblo antioqueño que tuvo que soportar por años esta violencia y que ha sido capaz de superarla”.
El acto empezó con varios testimonios en video de familiares de algunas de las víctimas asesinadas en los años 80 y 90, cuando el Cartel de Medellín alcanzó su mayor poderío. Se recordó, así, a Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla, Enrique Low Murtra, Valdemar Franklin Quintero, entre otros. Luego, se entregaron medallas a los familiares de estas víctimas.

Lea aquí: Edificio Mónaco pasa de ser símbolo del narcotráfico a homenaje para las víctimas).
«Esta no debe ser una reflexión de algunas élites. Es una reflexión que debe hacerse con rigor, que debe llegar a cada familia y a cada barrio. En ciertos entornos, la ficción es la primera herramienta que enseña cómo vivir y los victimarios tienen copado las narrativas. Y aclaro, las novelas y los series no son los enemigos. Pero se tiene que seguir contando la narrativa desde las víctimas», dijo el mandatario local.
Sin embargo, no fue un tema que estuvo libre de debates. Durante toda esta semana, a través de distintos medios como conversatorios en diferentes puntos de la ciudad, se discutió la pertinencia de derribar el edificio que fue construido por el narcotraficante Pablo Escobar en 1986. Uno de los argumentos que más resonancia tuvo, justamente, fue el de cuestionar si la destrucción del Mónaco, a pesar de lo dicho por el alcalde, no suponía una forma de negar la historia y la influencia del narcotráfico en Antioquia.
Por ejemplo, para Martha Villa, directora de la Corporación Región, que se derribara el Mónaco significa que “el relato que se construye es que Pablo Escobar fue un ser malo que vino a esta sociedad a dañarnos a los buenos. Pero él es producto de este contexto y la pervivencia misma de su imagen es porque la sociedad sostiene el mito. La situación es más compleja”.
(También: “Implosión del Mónaco es derrotar la cultura de la ilegalidad”: presidente Duque).
Aun así, los asistentes al evento manifestaron su satisfacción con el hecho de que cayera este inmueble. Por ejemplo, Carlos Enrique Parejo, hijo de Enrique Parejo, quien llegó al Ministerio de Justicia, tras el asesinato de Rodrigo Lara en 1984. Parejo, en representación de su padre, señaló que “en homenaje a las víctimas de la violencia se realiza este simbólico acto de implosión que aboca las atrocidades de la organización criminal, para ser convertido en un testimonio de respeto a los héroes caídos. Es un acto de entereza, decisión, carácter y solidaridad”.
En ese sentido, el alcalde también señaló que “el narcotráfico no se ha acabado y es el principal responsable de los delitos que se cometen en la ciudad” y añadió que “el derribo del Mónaco es una caída de un símbolo. En distintas épocas, se intentó darle un uso funcional, pero siempre fracasó y ahora es una infraestructura insostenible. Hoy vemos nacer un nuevo símbolo, un memorial, un espacio público para honrar nuestro dolor”.

(Además: “Medellín abraza su historia”, una apuesta a reconstruir la memoria).
El alcalde presentó lo que sigue en la estrategia ‘Medellín abraza su historia’. Uno de los puntos más importantes será la construcción de la segunda etapa del Museo Casa de la Memoria, en la que habrá una exposición permanente sobre el narcotráfico. Al respecto de este proyecto, señaló que contará con financiación del sector privado y será “una segunda fase que estará dedicada a contar el dolor que como sociedad llegamos a sentir”.

“Lo peor de la violencia no fueron las bombas, sino las sillas vacías, las camas vacías de tantas viudas, los padres que tuvieron que seguir viviendo sin sus hijos y los hijos que vivieron sin sus padres. Tocar esta herida es revivirla para buscar que cicatrice. Cuando nuestras heridas sanan, pueden nacer grandes cosas: eso es lo que está en nuestras manos, curar para construir” concluyó, antes de dar paso al estruendo que significó la desaparición del edificio Mónaco.