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Para las 10 de la mañana de este jueves 23 de julio fueron citados por el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá los abogados de la compañía estadounidense de espacios de trabajo compartidos WeWork y de la petrolera Puma Energy. El pleito que acaba de empezar tiene como origen los supuestos incumplimientos de la primera para establecer protocolos de bioseguridad en medio de la pandemia por el COVID-19, para que los empleados de la petrolera volvieran a trabajar en sus instalaciones en el norte de Bogotá. El Espectador conoció detalles de este pleito judicial que tiene enfrentado a dos grandes multinacionales en la capital del país.
Desde finales de 2019, WeWork viene sufriendo una crisis que han sentido todas sus sucursales, pues, desde su nacimiento en 2010, las ganancias han sido casi nulas. La crisis por el COVID-19 y el aumento del teletrabajo para evitar el contagio hizo que las cuentas de la empresa fueran aun más críticas. A nivel mundial, informó el Financial Times en mayo pasado, la compañía ha recibido cientos de llamadas y correos electrónicos de empresas que han optado por dejar el alquiler de las oficinas para reducir gastos durante la pandemia. Y, encima, están las quejas como la que llevó a que se conformara este tribunal de arbitramento, que no es la primera que se radica contra el gigante del coworking por sus acciones en medio de la emergencia sanitaria.
En Colombia, empresas como Puma Energy se quejan de cobros arbitrarios, ausencia total en la renegociación de las condiciones de los contratos y falta de claridad con las medidas y protocolos de bioseguridad. Sobre este último punto es el que se centra el tribunal de arbitramento que la petrolera convocó el viernes pasado ante el centro arbitral. La relación contractual entre Puma Energy y WeWork comenzó en agosto de 2018 con el fin de que 51 empleados trabajaran en las instalaciones del poderoso del “cotrabajo”. En el año y medio siguiente se realizaron dos modificaciones al contrato original, siendo el último el que se suscribió a finales de febrero pasado para extender la relación hasta enero de 2021.
Durante el nuevo periodo de ejecución del contrato, el Ministerio de Salud declaró la emergencia sanitaria a nivel nacional causada por la llegada del COVID-19 a Colombia. En ese momento el presidente Duque ordenó “a los jefes, representantes legales, administradores adoptar, en los centros laborales públicos y privados, las medidas de prevención y control sanitario para evitar la propagación del coronavirus. Deberá impulsarse al máximo la prestación del servicio a través de teletrabajo”. Además, la alcaldesa Claudia López fue ordenando un aislamiento que se extendió durante los siguientes meses, impidiendo el trabajo presencial a la mayoría de los bogotanos. (¿Cómo serán las oficinas después del coronavirus?)
En ese momento, las dos compañías empezaron una renegociación para que Puma Energy pudiera hacer un pago diferido de los meses de abril y mayo. “Seguidamente, en comunicaciones de 17, 20 y 27 de abril de 2020, Puma Energy presentó solicitudes de información sobre las condiciones y protocolos para poder hacer uso de las oficinas desde el 27 de abril de 2020. Sin embargo, la respuesta reiterada de WeWork fue manifestar que se encontraban trabajando en un refuerzo de protocolos para la fecha solicitada, por lo cual procederían a comunicarse en el momento en que tuvieran el protocolo de bioseguridad”, dice la demanda conocida por este diario.
Puma Energy dice que el 27 de abril pasado no se presentaron los protocolos. Aún así, dice la petrolera, pagaron la totalidad de la cuota del alquiler de abril. En mayo, hubo un cruce de comunicaciones entre las partes para solucionar las dudas y preocupaciones sobre las medidas de bioseguridad que iba a tomar WeWork para garantizar el retorno de los trabajadores. El plan de regreso seguro a las oficinas de WeWork fue enviado por esta firma el 22 de mayo pasado en la que informaba que, como resultado de un estudio de las medidas contenidas en los protocolos de bioseguridad ordenados por el Gobierno, solo se tendría capacidad para 24 puestos de trabajo dentro del espacio asignado en el contrato. O sea, la mitad de lo que necesita la petrolera.
Puma Energy, dice la demanda, entre el 28 y 29 de mayo se quejó ante la gente de WeWork porque no podían usar la oficinas ya que no se estaban cumpliendo los protocolos de bioseguridad fijados por la Alcaldía y el Ministerio de Salud. Además, asegura la petrolera, antes de la pandemia, se habían quejado por las condiciones de aseo de las instalaciones. “Se debe advertir que la preocupación por el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad era imperiosa, dados los antecedentes de inconvenientes con el aseo del lugar. Durante la ejecución del contrato, se presentaron múltiples solicitudes en las que se requería intervenir inmediatamente en la limpieza del lugar”, reza la demanda. (Softbank Group salva a la compañía de trabajo compartido WeWork)
El 1° de junio de 2020, WeWork envió un correo en respuesta a la solicitud de ajuste de condiciones económicas del contrato que Puma Energy envió a finales de mayo. En la comunicación, WeWork se abstiene de renegociar las condiciones del contrato, manifestando que los 51 cupos se encuentran vigentes a pesar de que físicamente solo se pueda hacer uso de 24. Luego de la negativa de esa compañía para revisar las condiciones económicas del contrato, el 10 de junio de 2020 Puma Energy presentó una solicitud de terminación del contrato por mutuo acuerdo. Esa propuesta, en la que la petrolera puso sobre la mesa los dineros que se debían de parte y parte, fue negada otra vez por la firma de coworking.
A comienzos de este mes, luego de que Puma Energy sacara todos sus activos de las instalaciones de WeWork, esta última le envió a las cabezas de la petrolera en Colombia las facturas de cobro de mayo y junio. A raíz de estos hechos fue que Puma Energy decidió demandar ante el tribunal de arbitramento que hoy nace. En el sitio web wefeedback.co hay cientos de denuncias de personas y empresas que tienen un contrato con WeWork en todo el mundo en el que se comentan situaciones similares. El Espectador se contactó con sus directivos en Colombia y señalaron que tampoco se referirán sobre este caso.
Ante la crisis del nuevo coronavirus, el presidente a nivel mundial de WeWork, Marcelo Claure, ha manifestado que la compañía es “increíblemente única” y que varios de sus espacios en distintas partes del mundo han permanecido abiertos. “WeWork es un proveedor de servicios y tenemos la obligación de mantener nuestros edificios abiertos. tenemos miembros contando con nosotros para permanecer abiertos para que puedan administrar sus empresas para generar ingresos, pagar a su gente y continuar sirviendo a sus clientes”, aseguró la cabeza del gigante del coworking. (Reflexiones sobre la crisis del coronavirus en Colombia)
Desde el comienzo de la propagación de la pandemia de Coronavirus, dice WeWork, han aumentado la limpieza de los edificios. También indican que podrán tener abiertos sus edificios de manera segura y de acuerdo con las políticas gubernamentales, se lee en su página web. “Nuestra compañía está trabajando con compañías de atención médica, hospitales y compañías de entrega de domicilios involucradas en la lucha contra COVID-19”, puntualizó Claure. “Mediante la implementación de estándares de distanciamiento profesional y señalética orientativa estratégicamente ubicada, nuestros miembros pueden conectarse y colaborar entre sí, de forma cómoda y segura”, se lee también en la página web de la empresa.