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El delincuente, quien fue extraditado el año pasado a Europa, enfrenta un proceso por tráfico con drogas y por ser el presunto determinador de una serie de cruentos asesinatos en el viejo continente. Pese a que en la diligencia del lunes se esperaba alguna declaración, se negó a hablar ante la Audiencia Provincial de Madrid.
Dávalos, de 42 años y también conocido con el alias de Pampo, está señalado de coordinar desde Colombia una temida “oficina de cobro del narcotráfico”, que operaba en Europa y que se encargaba de poner todo su aparato criminal al servicio de grupos de narcotraficantes, pero especialmente del cartel del norte del Valle y de los hermanos Comba.
El fiscal que documentó su caso pidió en su acusación mínimo 36 años de cárcel, al considerarlo responsable de los delitos de asociación ilícita, asesinato, intento de detención ilegal y tráfico de drogas de notoria importancia. La investigación contra el Señor del ácido comenzó hace cinco años y gracias a la tarea de las autoridades se pudo desmantelar una sofisticada banda, de la cual 13 miembros ya fueron condenados.
Pampo comenzó en el mundo criminal en 1993, con la organización de Wílber Alirio Varela, alias Jabón. Luego fue uno de los artífices del asesinato de su jefe y se convirtió en un miembro cercano a la dirección del cartel del norte del Valle, donde asumió la organización de la oficina de cobro y el tráfico de drogas hacia Europa.
Su enlace en España y jefe de la banda en Europa era Cristian Andrés García, alias Óscar, quien ponía en marcha cada una de sus órdenes. A su vez, éste tenía como lugarteniente a John Jairo Villa, alias Tuto, quien coordinaba el grupo de sicarios.
El crimen que los puso al descubierto ocurrió el 6 de septiembre de 2007. Ese día Pampo llamó a Óscar para que asesinara a uno de sus parientes: José Fernando Dávalos Sepúlveda, al que llevaron a una casa, ataron y asesinaron a golpes. Para evitar la identificación del cuerpo, le cortaron una mano, los dedos de la otra y la cabeza, y luego metieron su cuerpo en un barril con ácido sulfúrico. Con el cadáver desfigurado, amputado y parcialmente corroído por el ácido, lo enterraron en un lote, a dos kilómetros de la casa donde cometieron el asesinato. Así como este, fueron varios de sus crímenes, por los cuales Dávalos hoy enfrenta la justicia española.