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Hay indignación en el país por el ataque perpetrado por la guerrilla del ELN en el municipio de Güicán (Boyacá) donde fueron asesinados 11 militares y un policía en medio de una emboscada cuando escoltaban una comisión de la Registraduría en medio del desarrollo de las elecciones regionales.
Pero esto no es todo. Además de cometer esta masacre, los insurgentes instalaron explosivos en los cuerpos de los uniformados asesinados, denunció el comandante de la Octava División del Ejército, general Adelmo Fajardo a través de Noticias RCN.
Relató que cuando las tropas del Ejército llegaron al lugar de los hechos para rescatar los cuerpos se percataron de que al interior y cerca de las víctimas había granadas por lo que se logró evitar una tragedia mayor. Los uniformados lograron desactivar los explosivos y evacuar los cuerpos de sus compañeros.
Este miércoles Medicina Legal realizará las labores de identificación de los cuerpos de los uniformados fallecidos. (Lea: Incursión del ELN en Boyacá deslegitima su voluntad de iniciar diálogos de paz: Defensoría)
Entre tanto se recuperan los otros tres militares que resultaron heridos en el ataque y continúan los operativos militares para dar con el paradero de los responsables del atroz hecho. Este martes fueron capturados tres guerrilleros implicados en la emboscada, uno de ellos está herido.
Por su parte el Gobierno confirmó que los militares Antonio Rodríguez Cleyder y Andrés Felipe Pérez Giraldo, quienes habían sido reportados como desaparecidos fueron secuestrados por el ELN, que aún no se hace responsable del ataque y niega que tengan información respecto al mismo.
Los funcionarios de la Registraduría, Wilmer Alexander Ussa Estepa, de 20 años de edad, y Leonel Mora Velandia, de 27 años, que habían sido también reportados como desaparecidos fueron hallados cerca de la zona.