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Si todo sale como está previsto, este lunes comenzará en Pereira el juicio contra el dirigente liberal de Caldas Ferney Tapasco González, a quien la Fiscalía acusa de haber dado la orden para que el 30 de enero de 2002 asesinaran al periodista Orlando Sierra Hernández, subdirector del diario La Patria de Manizales. Tras casi 11 años de investigación, el ente acusador presentará esta semana las pruebas que, en su concepto, demostrarán la culpabilidad del político.
Pero Tapasco González no estará solo en el juicio. También comparecerán Henry Calle Obando y los hermanos Gabriel Jaime, Jorge Hernando y Fabio López Escobar, que trabajaron para él y, de acuerdo con la Fiscalía, fueron quienes hicieron los contactos para que se cumpliera el supuesto deseo de su jefe de ver muerto a Sierra Hernández. Durante la diligencia se escuchará a casi 30 personas, entre ellas Ernesto Báez, el exjefe político de las Auc, y Alberto Guerrero, excomandante del frente paramilitar que operó en Caldas.
Tapasco, quien fuera mano derecha del fallecido senador Víctor Renán Barco y padre del excongresista Dixon Tapasco (que pagó una pena por nexos con los paramilitares), fue sospechoso desde el mismo día en que el sicario Luis Fernando Soto Zapata atacó al comunicador. Los señalamientos se fundamentaban en que el político fue protagonista de varias de las denuncias de corrupción que hizo Sierra desde su columna dominical “Punto de Encuentro”.
A pesar de los testimonios que lo salpicaban, la investigación en su contra estuvo estancada casi siete años y a punto de ser archivada. Sin embargo, a comienzos de 2008 tomó un giro cuando Luis Miguel Tabares Hernández, conocido con el alias de Tilín y quien es uno de los pocos condenados por el crimen, envió una carta a la Fiscalía en la que decía: “Deseo dar a conocer la identificación de los autores intelectuales de la muerte del periodista”.
A partir de ese momento, este temido jefe de sicarios de la Galería cambió su discurso, y de insistir que nunca supo nada pasó a decir que tenía información que involucraba al político caldense. El Espectador conoció dos declaraciones que rindió a finales de 2010 y a comienzos de 2011, en las que habla de Tapasco y sus empleados como partícipes en el homicidio. Sin embargo, vale aclarar, no los acusa de forma directa, sino que dice que son versiones que le dieron allegados suyos que han sido asesinados.
La declaración de alias Tilín, en la que hoy se apoya la Fiscalía para fortalecer la acusación, comienza: “A uno de mis escoltas le dijeron que si estaba dispuesto a hacer un trabajito… investigué quiénes eran los muchachos que habían hecho la propuesta y comprobé que trabajan con Ferney Tapasco”. Ese escolta era Jaime de Jesús Ospina Millán, la persona a través de la cual supuestamente intentaron contactarlo los empleados del político. Como único testigo señaló a un sujeto al que identificó como Adrián Ospina, que fue asesinado en el municipio de Líbano (Tolima). “Cuando mi escolta me hizo el comentario, inmediatamente le dije que eso era muy delicado, que le dijera a esos señores que hicieran de cuenta que nada le habían mandado a decir y que no pasaba nada. Además le sugerí que no le comentara a nadie eso, por el riesgo que implicaba”.
Las personas a las que se refiere Tilín son los hermanos López Escobar, quienes trabajaron para el político caldense. De ellos dijo haber conocido que trabajaban con Ferney Tapasco y con los señores Del Río, que tenían negocios con los dueños de una prendería en la Galería y que fueron los que hicieron todos los contactos con otro grupo de sicarios para que se cometiera el crimen, ya que él se negó a participar porque Orlando Sierra era alguien “intocable”. Sin embargo, al preguntársele cómo supo ese nombre tan sólo atina a decir: “Un visitante, quien dio los nombres y me dijo que después me daba otros daticos”. Agrega que la persona que le dio la información fue Elí Valencia, que también murió.
En medio de su testimonio se conocieron detalles del único elemento que enlaza a la banda de Tilín con los empleados de Tapasco: un revólver que le incautaron al propio Tilín en su apartamento el día de su captura y que era de uno de los hermanos López Escobar. De acuerdo con su declaración, ese revólver lo había comprado para regalárselo a su escolta Ospina Millán y pagó por él dos millones de pesos en una prendería de Manizales, en la que permanecían los López Escobar.
A pesar de esta versión y la declaración de los propios hermanos López, quienes indican que sencillamente acudieron a la prendería de alguien de confianza para vender el arma y que nunca tuvieron contacto con las bandas de sicarios de Manizales, lo cierto es que es el único elemento que enlaza la versión establecida por la Fiscalía sobre la supuesta cadena criminal que parte desde Ferney Tapasco y termina con el sicario que asesinó a Sierra Hernández.
El condenado jefe de sicarios señala que el único que puede confirmar su versión es su escolta, Ospina Millán. Sin embargo, éste entró a engrosar la lista de asesinados alrededor de este caso, ya que fue ejecutado el 26 de diciembre de 2010, en Viterbo (Caldas), exactamente dos meses después de que Tilín diera su primera declaración. Hubiera podido confirmar en juicio dicho enlace, pero lo silenciaron.
A pesar de esto, la Fiscalía afirma haber reconstruido los eslabones rotos de la cadena criminal detrás del asesinato y dice estar convencida de que el cerebro de la muerte de Sierra Hernández fue el político caldense Ferney Tapasco González, quien hoy paga una condena por sus alianzas con los paramilitares. Para el ente acusador, Tapasco tuvo motivos suficientes para querer la muerte del subdirector de La Patria, por eso pretende demostrarlo a partir de hoy.
Hasta el momento, por este crimen han sido condenadas tres personas: el sicario, a quien asesinaron en 2007, meses después de salir de la cárcel; el intermediario Luis Arley Ortiz, alias Pereque, y el jefe de sicarios Luis Miguel Tabares Hernández, alias Tilín. Sin embargo, hay una parte de la comunidad caldense que lleva casi 11 años reclamando el llamado a Tapasco. De ahí que este juicio sea uno de los más esperados por el departamento cafetero, para descartar o confirmar finalmente la hipótesis de la Fiscalía.
Cabe resaltar que pese a las evidencias que dice tener la Fiscalía contra Ferney Tapasco González y sus colaboradores, ellos han argumentado ante la justicia que son inocentes. Será el juez quien, luego de analizar las evidencias que presenten las partes procesales, tome la decisión de condenarlos o absolverlos.