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La Fiscalía General presentará ante un juez especializado de Bogotá el escrito de acusación contra César Camilo Cristancho, William Garay y Jhon Anderson Vergara, los conductores de taxi que presuntamente habrían incinerado un vehículo particular porque creían que utilizaba la plataforma Uber en hechos registrados el 17 de enero en el sector de La Conejera en la localidad de Suba.
Los procesados, quienes se encuentran privados de su libertad en un centro carcelario, son señalados de haber interceptado un vehículo particular. Acto seguido amenazaron de muerte al conductor y posteriormente lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. (Ver: Taxistas hostigaron, persiguieron y quemaron vehículo de Uber en el noroccidente de Bogotá)
Debido a esto serán procesados por los delitos de concierto para delinquir y terrorismo. El ente investigador cuenta con el testimonio de la víctima y los registros de las cámaras de seguridad que permiten inferir que los ahora procesados fueron los autores de la acción. (Ver: A la cárcel tres taxistas procesados por quemar vehículo de Uber en Bogotá)
Según la investigación de la Fiscalía General los taxistas utilizaron la plataforma de Uber para solicitar un servicio en el norte de Bogotá. Uno de los ahora procesados se subió al carro particular y mediante mensajes de WhatsApp le comunicaba a sus compañeros la ruta y ubicación precisa.
Cuando llegaron a la calle 170 con carrera 93, el vehículo fue interceptado por los taxistas quienes lo amenazaron con arma de fuego y le pidieron que saliera del automóvil. Una vez afuera rociaron con gasolina al hombre, identificado como Walter García, amenazándolo y dándole 10 segundos para salir corriendo del lugar.
Acto seguido incendiaron el vehículo. El ente investigador sostiene que el ataque tuvo relación con las acciones anunciadas por un grupo de taxistas en contra de la plataforma de Uber en la capital de la República. En este caso se sostiene que se afectó la propiedad privada y se puso en riesgo la vida e integridad de una persona lo cual es mucho más grave.
Después de los hechos, sostiene el escrito de acusación, los taxistas intentaron borrar cualquier tipo de evidencia que los relacionara con esos actos. Eliminaron las conversaciones que sostuvieron vía chat, por lo que incluso destruyeron los teléfonos celulares, además presionaron a otras personas que sabían del tema para que no contaran nada.