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Basada en testimonios como los divulgados por este diario, la Fiscalía imputó cargos por enriquecimiento ilícito, lavado de activos y falsedad al gobernador del Quindío, Julio César López, en el proceso por la reventa de premios de la lotería departamental a narcos del norte del Valle.
El caso que más compromete al mandatario departamental tiene que ver con un premio de $500 millones de pesos que fue a parar a manos de Carlos Arturo Giraldo.
Aunque el proceso llevaba más de siete meses y estaba en manos de la justicia oral, la decisión apenas se produjo este miércoles. Según Fernando Rivera, un nuevo testigo que trabajó en la lotería en la época en la que el hoy gobernador era gerente de la misma, fueron muchas las irregularidades cometidas en la entidad.
Mencionó en particular el hecho de que siendo él encargado de hacer la grabación oficial, en varias ocasiones fue enviado a otras misiones con el objetivo de que no quedara registro fílmico de los sorteos en los que eran manipuladas las ruedas. Según el testigo, tuvo que aceptar salir de la empresa y del país para evitar problemas de seguridad.