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Después de más de un año del extraño crimen de los sacerdotes Rafael Reátiga y Richard Piffano, este martes la Fiscalia imputará los delito de homicidio agravado y porte ilegal de armas a dos personas señaladas de ser los autores materiales del asesinato registrado el 26 de enero de 2011 en la localidad de Kennedy, en el sur de Bogotá.
Una fiscal de la Unidad Antiterrorismo también le solicitará que cobije con medida de aseguramiento en centro de reclusión a los dos sicarios, cuyos nombres se desconocen, pero que estarían recluidos en una cárcel por su relación con un caso de falsedad y estafa.
Agentes del CTI e la Fiscalía barajaron en los más de 13 meses de investigación las hipótesis de un atraco, un crimen pasional, un saldo de cuentas con un grupo alzado en armas que operaba en la localidad, e incluso un asesinato accidental.
En el tema del robo, diversas evidencias halladas en el automotor en el que aparecieron muertos los clérigos dejaron sin piso dicha hipótesis.
El padre Reátiga hacia parte de la Diócesis de Soacha y párroco de la Catedral Jesucristo Nuestra Paz, en el mismo municipio, mientras que el padre Piffano pertenecía a la Diócesis de Fontibón.