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Fue catalogado como muerto

El atentado del martes contra el exministro Fernando Londoño deja historias que hoy dan un parte optimista en la voz de los familiares y protagonistas que siguen buscando la vida: esa que les quisieron arrebatar. La esposa del conductor de la buseta es un ejemplo de esto.

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Siempre apareció en las cuentas del número de muertos que dejó el atentado del martes contra el exministro Fernando Londoño. Humberto Aldana, el conductor de la buseta que resultó involucrada en el ataque terrorista se encuentra en la Clínica del Country, cuidado por su esposa, quien desde que vio por televisión el carro y supo que era el de su esposo, confió en que lo encontraría con vida.

María Isabel Aparicio le contó a El Espectador sobre ese día de ayer que se convirtió en tristeza para un país y en una gran tragedia, cuyo dolor aún no pasa, para su familia.

“Yo me encontraba en mi sitio de trabajo, un autoservicio en Suba, y una comadre me dice que me estaba llamando al celular para contarme de un atentado en la 74 en el que había un conductor de una buseta de La Nacional muerto. Prendemos los televisores para mirar, pero no se le veía bien el número al carro, pero yo viendo los rasgos dije que esa era. Ahí me llamaron mis hijos.

El mayor me dice que la buseta que acaba de ver en el atentado es la del papá, en ese momento me timbra la niña y me dice -mi papá está muerto-, me dijo que le confirmara la placa de la buseta y cuando se la dije ya podrán imaginar la reacción de mi hija de 9 años.

Cogí un taxi hacia el sitio de los acontecimientos, me bajé corriendo y cuando vi la buseta quedé pasmada, no sabía qué hacer, pregunté por mi esposo, nadie me daba razón, me decían que estaba muerto, pedí ver el cadáver, pero no se veía nada.
Después se acercó muy amablemente una periodista y habló a la Secretaría de Salud con una persona que tenía el parte general de los heridos y los muertos, ahí me enteré que lo habían llevado a la Clínica del Country.

De todos los heridos, él fue quien recibió todo el impacto de la explosión. El médico me dijo que había llegado muy mal y estaban haciendo todo lo posible para que no perdiera el brazo derecho.

A las cinco de la tarde la Policía vuelve y dice que el conductor está muerto, entonces nosotros nos confundimos y pedimos que nos aclararan si la persona que está en la clínica era mi esposo. Uno de los escoltas del ministro escuchó la angustia de nosotros y tomó mis datos, entró a la sala de cirugía y comprobó que él sí estaba ahí.

A las 7 de la noche lo pasaron a cuidados intensivos donde no lo dejaron ver, estaba terrible. Él abre los ojos, escucha y mueve la manito. No puede hablar porque tuvo una fractura de mandíbula y está inflamado. Hoy está un poco más recuperado, asimilando el medicamento, le están haciendo transfusión de sangre porque perdió mucha, pero está consciente, más animado.

Él se salvó de milagro”, termina su testimonio María Isabel con el optimismo de que Humberto saldrá adelante, pero con la nostalgia de recordar que apenas ocurrieron los hechos, su esposo fue catalogado “como parte de la banda terrorista, hasta se dijo que la bomba estaba dentro de la buseta, que él la había activado y no había alcanzado a salirse del carro”.

Aún no sabe si va a entablar acciones legales, pues espera el asesoramiento del abogado de la empresa para la que su esposo ha trabajado durante 20 años para sostener a sus hijos, esos que María Isabel hoy dice que se encuentran destrozados por este mal momento que en principio fue totalmente trágico, pero que ahora tiene un sentimiento de esperanza.

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