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‘Jamás me sentaría con Tirofijo’

El comandante del Ejército sostiene que aunque falta mucho por hacer, las Farc están cada vez más arrinconadas por las FF.MM.

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Tardó 2.031 días el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez para acabar con uno de los mitos que por cuatro décadas hizo carrera entre los colombianos: que los miembros del secretariado de las Farc se morían de viejos. Pero las muertes de Raúl Reyes e Iván Ríos evidenciaron no sólo el momento estelar de las Fuerzas Militares, sino también que la cúpula guerrillera sí es vulnerable y que está cada vez más fragmentada. En entrevista con El Espectador, uno de los protagonistas de los sucesivos positivos militares, el general Mario Montoya Uribe, comandante del Ejército, habla sobre el dilema moral por la recompensa de alias Rojas; de qué tan heridas quedaron las Farc y de la intención de normalizar la cooperación con las autoridades ecuatorianas.

¿Este es el mejor momento de las Fuerzas Militares en su historia?

No habíamos tenido antes un momento como éste. Estos resultados fortalecen la moral de la tropa, desmoralizan al enemigo y aumentan la credibilidad de la población en su Fuerza Pública. Fíjese en los resultados de Invamer Gallup: 84% de imagen favorable. Nunca antes habíamos tenido ese grado de aceptación.

¿Los colombianos volvieron a creer en las autoridades?

Creo que el pueblo colombiano nunca ha perdido la fe, pero estos resultados la han aumentado, porque siempre hemos estado por encima del 70%. De un año y medio para acá ha venido aumentando paulatinamente. Eso nos alegra y nos compromete.

¿Por qué tuvieron que pasar tantos años para poder ‘tumbar’ a alguien del Secretariado de las Farc?

La Política de Seguridad Democrática está dando sus frutos. Se ha obtenido una gran fortaleza por el liderazgo del Ministro, del Presidente, del Comandante General, que han logrado unirnos bajo un solo haz de voluntades. Se juntó toda la inteligencia del Ejército, la Armada, el CTI, la Policía, el DAS. ¿Qué pasaba hace varios años? Cada cual trabajaba por su lado. Desde diciembre de 2004 esto ya no es así.

¿El sistema de los informantes y recompensas sí funciona?

Totalmente. Funcionó en los casos anteriores y funcionó ahora.

¿No cree usted que la recompensa que le pagará el Gobierno a alias “Rojas” por el asesinato de “Iván Ríos” promovería la llegada de mercenarios dispuestos a aniquilar a guerrilleros a cambio de grandes sumas de dinero?

Esta semana me llamó desde Estados Unidos el señor Ministro, y me decía del dilema que tenemos entre lo moral y lo jurídico por el pago de la recompensa por la información sobre Iván Ríos. Este es un caso macabro, pero nosotros estamos pagando es por la información que fue la entrega del cadáver, armamento, el computador y los desmovilizados. Se les va a pagar a por lo menos tres personas. No sabemos todavía cuánto. Lo estamos analizando. El Fiscal ya dijo que no va a imputar a Rojas, pero eso es una decisión jurídica sobre la que no puedo opinar.

¿Qué nuevas revelaciones puede adelantar del computador de “Iván Ríos”?


Hemos sabido de una gran cantidad de ejecuciones. Fusilaban a sus integrantes porque cogían una panela, porque se quedaban dormidos, porque miraban mal al jefe, porque la muchacha no se quiso acostar con el cabecilla. Tenemos registro de unos 200 integrantes que fueron fusilados en los últimos cuatro años. El computador también muestra que no había una comunicación fluida entre los mismos miembros del secretariado.

¿Cree que la cúpula guerrillera está cada día más expuesta?


Los cabecillas han procurado tener un núcleo muy especial de seguridad. Alrededor del Mono Jojoy, por ejemplo, hay sobrinos, primos, gran cantidad de familiares que lo cuidan. Es común que ellos se rodeen de personas con vínculos de consanguinidad, porque saben que están entre bandidos que los pueden traicionar en cualquier momento.

¿Qué tan heridas quedan las Farc hoy?

Mucho. Yo veo en las Farc un fenómeno que denomino la implosión, que es la descomposición interna, donde todo el mundo desconfía de todos. Tengo la certeza de que vendrán unas purgas internas producto de esa paranoia.

Tras la caída de “Reyes” y “Ríos”, ¿cree que las Farc reaccionarán como un ‘animal herido’?


Las Farc son un grupo terrorista y siempre han actuado como tal. Pero el terrorismo es la demostración de debilidad. Un grupo armado fuerte no acude al terrorismo.

Siempre se sostuvo que la meta era capturar o dar de baja a alguien del Secretariado. En las últimas dos semanas han caído dos. ¿Cuál es el gran reto de las FF.MM. ahora?


Ir por los miembros restantes del Secretariado. Estamos cerca.

¿Cómo van los operativos para capturar a Alfonso Cano?

Nosotros llegamos al Cañón de las Hermosas, en el sur del Tolima, en un operativo de persecución. Los bandidos de él se metieron allí y allí les caímos. Si ellos se mueven a otra región, vamos a ir detrás de ellos.

¿En cuánto tiempo calcula que estarían las Farc derrotadas?

Creo que estamos llegando al fin del fin. Las Farc estarán derrotadas cuando reconozcan que su objetivo de tomarse el poder por las armas no es posible. En este momento, quien esté en las Farc y sepa leer y escribir, debe entender que esa idea no es viable.

¿Cuáles son las zonas más fuertes de las Farc en la actualidad?

A las Farc les quedan dos bloques que siguen teniendo una capacidad militar: el Bloque Sur, que opera en Cauca, Valle y Nariño. Y el Bloque Oriental, en Meta, Caquetá, Guaviare y Vaupés.

Hay policías y soldados que llevan más de 10 años secuestrados, ¿qué quiere decirles?


Que nos duele muchísimo la forma como están siendo tratados inhumanamente. Todos los días hacemos esfuerzos por rescatarlos, por traerlos sanos y salvos al seno de nuestras fuerzas.

Pero ellos mismos y sus familias se oponen al rescate militar…

Ellos están en contra, pero nosotros tenemos la obligación moral y constitucional de buscar su rescate.

Mientras la Fuerza Pública parece estar en su mejor momento, seis generales en retiro están siendo investigados por la justicia. ¿Puede interpretarse eso como que, en efecto, en la búsqueda por la seguridad del país las autoridades sí han tenido que recurrir en excesos?

Estamos abiertos a todo tipo de investigaciones, judiciales y disciplinarias. Hace parte de esa política de respeto por los derechos humanos. Colaboramos en todo lo que esté a nuestro alcance para que esas investigaciones se hagan con celeridad y de una forma justa. Los generales que están siendo investigados son por hechos de hace 15 ó 20 años. Nos duele, nos preocupa, los estamos apoyando, pero esa es la fortaleza de la democracia: que permite que las investigaciones sean cuando sean.

¿Cómo van a controlar lo que parece ser el talón de Aquiles de la Política de Seguridad Democrática: las fronteras?

Para nosotros, los últimos acontecimientos con Ecuador y Venezuela son asuntos de manejo político. El Gobierno Nacional está cumpliendo sus funciones. Dejemos que ellos hagan su trabajo y nosotros continuaremos con el nuestro.

Con la muerte de “Raúl Reyes” algunos analistas piensan que se cierra una puerta para el acuerdo humanitario. ¿Qué piensa usted?


No, al contrario, se puede abrir. Reyes fue la piedra en el zapato, el palo en la rueda en las conversaciones del Caguán. Nada era bueno, nada funcionaba, todo lo enredaba. Creo que se ha quitado un escollo muy grande a lo que venía pasando, con la posibilidad de comenzar un proceso de acuerdo.

¿Van a seguir compartiendo inteligencia con el Ejército ecuatoriano?

Nosotros lo que queremos es que haya un intercambio de información, para que cada uno de los ejércitos pueda actuar contra estos terroristas. Esas fronteras son muy fáciles de cruzar y esos bandidos transitan fácilmente de Colombia a Ecuador y viceversa. Necesitamos un ambiente de cooperación para neutralizar eso.

¿Qué gestos de paz necesitarían las Farc para volver a una mesa de negociación con el Gobierno?


Creo que las Farc tienen que entender que están siendo proscritas por todo el mundo civilizado. Todos entienden por sus actuaciones que son terroristas: por las minas antipersonal, por el secuestro, por los ataques a poblaciones, por lo que toda la vida han hecho. Si quieren que les quiten el calificativo de terroristas, lo primero que tienen que hacer es dejar de cometer actos terroristas. Y de esa manera la comunidad internacional podría ver a las Farc de otra manera.

¿Estaría dispuesto a sentarse en una mesa de diálogo con “Tirofijo”?

Jamás. Ni me lo he imaginado. Eso no le corresponde al Ejército.

Esta semana se conoció la captura de un capitán adscrito a la III División del Ejército que, según parece, estaba involucrado con las mafias del narcotráfico. ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando estos hechos de corrupción en las FF.MM.?

Hemos tenido problemas en la región del Valle, particularmente. Pero estamos adelantando actividades de contrainteligencia militar para evitar que ocurran hechos como éste. Sobre el caso del capitán fuimos nosotros quienes lo entregamos y lo acusamos ante la Fiscalía por tráfico de drogas, sin pensarlo un instante. Esa es nuestra política: a nadie le vamos a tapar nada, a nadie le vamos a ayudar si ha estado delinquiendo.

¿Sigue creyendo que el coronel Byron Carvajal es inocente?


Para mí, en Jamundí se dio un error militar. Hubo culpa, mas no hubo dolo, es lo que siempre he pensado. Fue un error militar. Esperemos a ver las instancias que quedan, a ver si los soldados y el coronel pueden demostrar su inocencia.

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