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Con ideas liberales y una fuerte fe cristiana, con un vestido naranja de pana que su hermana, Nadia Morales, recuerda con fervor y una mochila en la que se leía “Se hace camino al andar”, Viviane Morales entró a estudiar derecho en 1978 en la Universidad del Rosario con tan sólo 15 años. Por ser la menor de su promoción le decían La Nena, Nenita, Virginita, una mujer, poco fiestera y de amigos contados, que buscaba refugio en la música con causa social, Violeta Parra y Mercedes Sosa, y las letras de los autores del boom latinoamericano: Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa y Rulfo; todos escritores que se movían entre una agitada vida política y el deseo de encausar la literatura en una nueva forma de contar historias.
Israel Morales, su padre, fue su mayor inspiración. Un libre pensador, defensor de ideas revolucionarias, hombre que en las noches, después de arduas jornadas laborales, estudiaba la misma carrera que su hija escogería años después. Ese fue el panorama que vivió, la tenacidad que heredó y que la llevó a conservar un promedio de 4,8 durante sus años en la Universidad del Rosario. “Recuerdo que en cierta ocasión fue nominada para colegial, que es la mayor distinción que otorga el Rosario a 15 de sus estudiantes, y, aunque al principio el decano se negaba a entregársela por ser de religión evangélica, al hablar con el cardenal Aníbal Muñoz éste insistió en que, aunque no fuera católica, era completamente brillante”, contó uno de sus grandes amigos, el abogado Gabriel de Vega, al preguntársele por Morales en su juventud.
Como colegial y atendiendo a su convicción de que el llamado de la justicia viene primero que cualquier cosa, le tocó asumir una situación que llevaría a su padre al desempleo. Para la época, Israel Morales era gerente de una de las sucursales del Banco de Colombia, organización manejada por el entonces magnate Jaime Michelsen Uribe. La justicia empezó a destapar fraudes procesales y préstamos ficticios, que Michelsen Uribe había hecho por medio de su banco, situación que llevó a la crisis financiera de los 80, y El Espectador empezó a develar cada uno de aquellos fraudes, insistentemente y sin censura alguna. Fue entonces cuando, por su grado de colegial, la ahora Fiscal General debía votar si Michelsen podía ser reelegido como miembro de la junta directiva de la universidad . Su voto fue negativo y, en consecuencia, en tan sólo una semana, una carta llegó a su padre. Era de parte del Banco de Colombia, pedían su renuncia después de 36 años de trabajo.
Graduada del Rosario y después de haber estudiado en la Universidad Sorbona de París una especialización en derecho constitucional, Morales empezó a moverse como congresista. En total estuvo once años, que transcurrieron de 1991 —año en que también fue asesora de la Asamblea Nacional Constituyente— hasta 2002. En este periodo fue dos veces representante a la Cámara y una vez senadora por el Partido Liberal. Promovió la ley de cuotas, esa que hoy establece que el 30% de los puestos públicos deben ser para las mujeres y estableció la ley de libertad religiosa; dos proyectos que se adecúan a sus experiencias vividas.
Vivió el extenuante proceso 8.000 del ex presidente Ernesto Samper y tuvo que decidir, junto con otros 108 representantes a la Cámara, su absolución. Luego, la misma autoridad que la eligió el pasado 2 de diciembre como la nueva Fiscal, abrió en su momento investigación contra 109 congresistas que salvaron de responsabilidad a Samper. Sin embargo, y con la convicción de la defensa de la inviolabilidad del voto de los congresistas, redactó una tutela junto con el ex magistrado Jorge Arango Mejía, en la que le exponía a la Corte Constitucional las razones por las cuales no podían ser procesados. La tutela fue ganada por Viviane Morales.
Pero no fue esa decisión el momento más difícil mientras hizo carrera en el Congreso de la República. Tampoco fue aquel año en que se separó del pastor cristiano Luis Gutiérrez, con el que tuvo tres hijos, Gabriela de 22, Esteban de 17 y Sara de 15, ni el instante en el que tuvo que confesarle al país que estaba enamorada del ex militante del M-19 y después asesor de los grupos de autodefensa, Carlos Alonso Lucio, entonces preso en la penitenciaria La Picota de Bogotá. El episodio que recuerda con más dolor en los 48 años que tiene, fue la pérdida de uno de sus ojos que resultó luego de una complicada operación que pretendía un trasplante de córnea.
Así, ella misma, en el libro Palabras guardadas, publicado por la Editorial Norma, escribió: “Comenzaron entonces una serie de cinceladas en mi vida que, cual escultura viviente, me fueron moldeando al dolor (…)No puedo describir la impresión tan abrumadora que sentí cuando me retiraron las vendas y tuve que enfrentarme a una cavidad vacía, allí, en plena cara. La sensación devastadora de lo que no tiene reversa, de lo irreparable”. Su hermana recuerda aquel momento con especial nostalgia: “Cuando me contó me encerré a llorar en el baño para que no se diera cuenta de mi tristeza. Salí de nuevo al cuarto y mientras ella estaba acostada le dije que era una mujer muy fuerte, que veía mucho más allá que sus ojos”.
Además de su paso por el Congreso, la nueva Fiscal participó en la Comisión de Notables que designó el ex presidente Álvaro Uribe Vélez para la reforma política. Un tema que le ha sido criticado por sus tendencias liberales y que, sin embargo, ella defiende al afirmar que nunca obtuvo remuneración alguna por dicha labor. Por fuera de cargos públicos, estuvo durante un año en Caracol Radio como analista política y hasta su elección fue profesora de derecho constitucional en la Universidad del Rosario.
Esta semana, Viviane Morales, la mujer que fue descrita por el decano de la facultad de Derecho del Rosario, Alejandro Venegas, como un ser humano vertical, claro, riguroso y metódico, asume un gran reto, la administración de la Fiscalía General de la Nación. Entre sus metas están enfrentar los grandes escándalos de corrupción, organizar la estructura administrativa de la Fiscalía y evaluar el sistema penal acusatorio. No va a ser fácil, pero, como dijo su amigo, Gabriel de Vega, “su independencia, carácter y trayectoria son los principales argumentos para superar cualquier obstáculo”.
La historia de los fiscales en Colombia
Tras su creación en la Constituyente de 1991, el primer fiscal fue el abogado Gustavo de Greiff, quien ocupó el cargo hasta agosto de 1994, después de una dura controversia con la administración de César Gaviria y el gobierno norteamericano. La Corte Suprema le aplicó la edad de retiro forzoso y en su reemplazo designó a Alfonso Valdivieso. Durante su gestión, se produjo el escándalo del Proceso 8.000 y éste se convirtió en personaje central de la vida pública colombiana. Lo reemplazó en 1997 el penalista Alfonso Gómez, el primero en concluir su misión. Un cuatrienio con publicitadas investigaciones contra los grupos alzados en armas y personajes públicos.
En 2001 llegó a la Fiscalía Luis Camilo Osorio, y su mandato sigue siendo motivo de controversia. Aún se discuten sus decisiones. Lo reemplazó en 2005 el abogado Mario Iguarán Arana, quien venía de ser viceministro de Gobierno de la administración Uribe. Otro cuatrienio controvertido que, sin embargo, revivió uno de los procesos más candentes de la historia de Colombia: el holocausto del Palacio de Justicia. Su gestión terminó en agosto de 2009 y entró a reemplazarlo en calidad de encargado Guillermo Mendoza. Lo demás es historia reciente.
Una elección que parecía no tener final
Dieciséis meses duró la Corte Suprema de Justicia en escoger al que sería el nuevo Fiscal General de la Nación, el reemplazo del ex fiscal Mario Iguarán, sucedido temporalmente por el ahora encargado Guillermo Mendoza. Fue un tiempo largo de tensiones entre los poderes Judicial y Ejecutivo que llevaron al ex presidente Álvaro Uribe Vélez a cambiar su primera terna, compuesta por la abogada antioqueña Rosa Virginia Uribe, el también abogado Juan Ángel Palacio y el ex embajador de Colombia ante la OEA Camilo Ospina. Se reconfiguró una nueva terna de la que tampoco se eligió Fiscal y que estaba formada por a la procuradora delegada Margarita Cabello, el ex magistrado Jorge Aníbal Gómez y el jurista Marco Velilla. Fue hasta el 2 de diciembre del año pasado, con la nueva terna que presentó el presidente Santos, que la Corte escogió a Viviane Morales como la nueva fiscal general. Morales tuvo que competir con el ex ministro de Defensa Juan Carlos Esguerra y el ex procurador Carlos Arrieta.