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Las pruebas contra López

El Espectador revela las evidencias que tiene en su poder la Fiscalía para mantener detenido al exdiputado del Valle Sigifredo López. Testimonios, incluso, relacionan a su esposa.

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Uno de los giros más sorprendentes que hoy evalúa la Fiscalía en el caso del exdiputado del Valle Sigifredo López es la declaración que entregó en enero de 2007 la guerrillera María Eugenia Mina, alias La Negra. En esta diligencia relató que fue testigo de las preferencias durante su cautiverio de López en relación con sus 11 colegas al punto de señalar que “comía como el comandante”. Pero además sostuvo que se dio cuenta de que el secuestro fue planeado por Sigifredo y que incluso la guerrilla le permitía a él llamar a la familia.

Y lanzó una acusación más grave: “Incluso un día la mujer fue a visitarlo a Timba (Cauca), yo la vi porque iba yo de seguridad y a la mujer de él le tuvimos que tapar la cara para que no viera cuál casa era. Esa señora es alta, tenía el pelo teñido de mono y ese día, para que no la reconociéramos, se había puesto lentes oscuros y una pañoleta negra. Cuando Sigifredo necesitaba tarjetas para llamar nos mandaban al pueblo para que él tuviera tarjeta y llamara”. La Fiscalía le dio crédito a este testimonio de la guerrillera.

Una de las pruebas de la Fiscalía para decretar el miércoles por la noche la medida de aseguramiento contra López por los delitos de homicidio, toma de rehenes, perfidia y rebelión. El Espectador conoció el documento que soportó esta decisión y las conclusiones del ente acusador son sorprendentes. El guerrillero Édver Fajardo, alias Camilo, sostuvo que vio a Sigifredo López reunirse con comandantes guerrilleros en cinco ocasiones. Según él, se encontró en el Valle con alias Wálter, JJ, Santiago, Franco y hasta con Pablo Catatumbo, hoy integrante del secretariado de las Farc.

De acuerdo con Camilo, en alguna ocasión fue testigo de un encuentro en el que Sigifredo les sugirió a las Farc que por qué no secuestraban alcaldes de los municipios del Valle que “no colaboraban con la situación”. Sostuvo que con Pablo Catatumbo el exdiputado se reunía en el municipio de Barragán, en los sitios llamados La Holanda y Santa Lucía, y que fue el dirigente quien planteó el secuestro de un diputado de apellido Abadía, supuestamente financiero de los paramilitares.

El testigo refirió que en otra reunión en Peñas Blancas vio a Sigifredo explicándoles a los guerrilleros cómo era la maqueta de la Asamblea a través de estacas y plástico, y que en ese momento Camilo pensó: “qué hace este político por aquí chimbiando”. Incluso este testigo aseguró que en alguna oportunidad la compañera sentimental del guerrillero alias Leonel estuvo en la casa del exdiputado mientras se recuperaba de una herida de bala en un codo. Además dijo que a ella, alias Yesenia, le llevó $6 millones para su manutención y que cuando fue a la casa se encontró con la esposa de Sigifredo, Patricia.

Otro de los testigos en contra del exdirigente liberal es Julio César Salazar González, exmiembro del Eln, quien sostuvo que lo vio en tres oportunidades. Dijo que cuando las autoridades capturaron a alias Julián en Piendamó (Cauca), el comandante de la compañía Camilo Cienfuegos del Eln “le dio la suma de 200 mil dólares para ser entregados en Cali a López con el propósito de procurar la fuga de Julián en un carro de la basura del centro de reclusión. Dicho dinero habría sido entregado en las afueras del centro comercial Unicentro.

En efecto, en mayo de 2000 se fugó de la cárcel Ovidio Antonio Parra, alias Julián, como lo corroboró la Fiscalía. Según Salazar, en una segunda ocasión en octubre de 2001 lo recogió en la terminal de Popayán para llevarlo a El Tambo (Cauca) para que se entrevistara con alias Julián y en ese encuentro López habría llevado los planos de la ciudad de Cali y de la Asamblea en lo que considera la Fiscalía “un primer intento de planeación de la incursión. Después de esta reunión, añadió el testigo, les pidieron “hacer inteligencia a los movimientos en la Asamblea”.

Por último, está el testimonio de Diego Antonio López, quien fue testigo de excepción de la incursión de la guerrilla a la Asamblea el 11 de abril de 2002. López le dijo a la Fiscalía que vio al exdiputado al momento del secuestro rodeado de tres uniformados a quienes les hacía señas con sus manos como muestra de tranquilidad. A esto se suma la declaración rendida por el agente del CTI, José Octavio Vallejo López, quien después de hacer un análisis del conflicto armado en el Valle sostuvo que las Farc y el Eln sí desarrollaban acciones conjuntas a través de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, tal como lo atestiguaron varios desmovilizados a la Fiscalía.

Estas declaraciones fueron el soporte fundamental de la medida de aseguramiento en contra de Sigifredo López. En relación con otros testimonios solicitados por la defensa, la Fiscalía consideró que son gaseosos o poco creíbles. En relación con los cotejos de voz la Fiscalía insiste en que los primeros análisis acústicos del video incautado del computador de Alfonso Cano tienen coincidencias con la voz de López, aunque no son concluyentes como lo aseguró el FBI. Todo esto, analizado en contexto con otras declaraciones, determinó la medida de aseguramiento con beneficio de detención domiciliaria.

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