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La sala quedó pasmada. Mientras se realizaba la audiencia de imputación de cargos contra Carlos Cárdenas –detenido el miércoles por su presunta participación en el homicidio de Luis Andrés Colmenares– el fiscal 11 de la Unidad de Vida, Antonio Luis González, presentó la que, sin duda, será su prueba reina dentro del proceso: un testimonio que señala a Cárdenas y a otras cuatro personas como responsables de la muerte de Colmenares, ocurrida el 31 de octubre de 2010.
Es la declaración de Wílmer Ayola, un hombre que en la madrugada de ese 31 de octubre deambulaba por el parque El Virrey en Bogotá junto con un amigo, de nombre Christian, cuando vio a cuatro hombres y a una mujer discutir acaloradamente. Al parecer se trataría de Laura Moreno, quien también está vinculada a este caso y en ese momento supuestamente sostenía una relación amorosa con Colmenares.
El testigo le contó a la Fiscalía que a uno de ellos, que sería Colmenares, ya lo había visto anteriormente celebrando en la discoteca Penthouse con otros amigos. “Vestía un traje rojo”, recordó Ayola. Entonces Colmenares habría intentado salir corriendo de la encerrona, pero “andaba muy torpemente y se tropezó”.
Estando en el suelo, los demás empezaron a golpearlo brutalmente, “lo pararon a punta de golpes y patadas”, le comentó Ayola a la Fiscalía. Colmenares volvió a caerse y trató de decir algo, pero entonces la mujer le pegó una cachetada y le quitó su celular.
Después “cuando (Colmenares) quiso hablar la persona que estaba en la camioneta y a la que le decían Carlitos se bajó y le pegó un botellazo. Uno de ellos lo llamó por el nombre, pero no se levantó. Lo movían con el pie, pero no respondía, lo levantaron y lo montaron en la camioneta. La mujer nos miró y nos dijo que ‘subiéramos el vidrio’ y que no fuéramos sapos”, confesó Ayola.
De acuerdo con el testimonio, Colmenares nunca llegó al caño del parque El Virrey donde fue encontrado más tarde ese día. Esto desvirtuaría la que ha sido la hipótesis de la defensa durante todo el proceso: que la víctima, en estado de embriaguez, salió corriendo hacia el caño y cayó en él, lo que le produjo la muerte.
Según el relato de Ayola, él y Christian se fueron del lugar de inmediato porque temían que “esos manes nos podían matar”, por lo que se devolvieron a un parquecito cerca de la discoteca Penthouse, donde horas antes Ayola había visto a Colmenares.
Luego se volvieron a encontrar con los hombres responsables de la brutal golpiza. De acuerdo con su confesión, en un primer momento los atacantes habrían llamado a Christian para ofrecerle $400 mil a cambio de su silencio. Luego llamaron a Ayola para darle $200 mil para que tampoco hablara ni se comunicara con las autoridades.
El macabro testimonio revelado ayer por el fiscal González en una de las salas de audiencia de los juzgados de Paloquemao dejó a los asistentes impactados. El testigo Ayola le narró a la Fiscalía que desde ese 31 de octubre empezaron las amenazas en su contra. La primera de ellas se dio a mediados del año pasado cuando dos personas, un señor y un joven, lo buscaron en su casa en la localidad de Engativá para atemorizarlo con el objetivo de que se fuera de la ciudad.
“Preguntaron por mí, y cuando les pregunté que para qué me necesitaban me dijeron que no me querían ver más en Bogotá”, precisó el testigo al asegurar que uno de los hombres era “como gordito, hablaba rolo y media uno con setenta”, mientras que al otro lo vio rápidamente señalando que era un moreno de unos 20 años de edad.
La segunda amenaza ocurrió por la ciclorruta cercana al aeropuerto Eldorado. “Me cerró una moto y el parrillero me mostró una pistola. Me empujaron contra las vallas del aeropuerto, me arrebataron la billetera y me dijeron que si me iba a hacer matar por cosas que no eran mías”.
La tercera amenaza se registró el pasado sábado 2 de junio. “Venía del almacén de mi novia, por el parque Linterama (al occidente de Bogotá) y una moto me venía siguiendo. El parrillero me dijo que si creía que estaban jugando. Luego el conductor se bajó y ‘martilló’ con la pistola varias veces para aclararme que no estaban jugando y que no me querían ver en Bogotá”.
Según Wílmer Ayola, ante estas amenazas reiteradas tuvo que renunciar a su trabajo. “Yo sabía que me amenazaban por lo que yo sabía del tema Colmenares, estoy más que seguro”, aclaró en sus declaraciones ante la justicia. Además, agregó que desde hace cuatro meses no sabe nada de Christian, su compañero y testigo de estos hechos, y que teme por su suerte, por lo cual ya está siendo protegido por la Fiscalía.
Al cierre de esta edición continuaba la audiencia en la que se le imputó a Cárdenas el delito de homicidio agravado después de la cual se pidió la medida de aseguramiento en contra del estudiante de la Universidad de los Andes y exnovio de la también procesada Laura Moreno. La Procuraduría avaló el procedimiento que terminó con la captura de Carlos Cárdenas.
Por los lados de la familia de Luis Andrés Colmenares la noticia de la captura e imputación de Cárdenas fue bien recibida. Luis Alfonso Colmenares aseguró que así se desenredará el caso por la muerte de su hijo y se comprobará que hubo una obstrucción de la justicia por parte de la abogada y la madre de Cárdenas para que éste no fuera vinculado al proceso judicial.
Desde el año pasado Aidee Acevedo y María del Pilar Gómez, abogada y madre de Carlos Cárdenas, respectivamente, son procesadas porque, al parecer, intentaron entorpecer la labor de la Fiscalía y presionar al exdirector de Fiscalías Armando Novoa para que cambiara al fiscal encargado del caso en ese momento, Antonio Luis González.
El miércoles, la madre de Cárdenas aseveró que su hijo no hizo nada y que era inocente. “Lo vamos a demostrar. Yo estoy tranquila porque estoy con Dios. Pido que sean justos porque mi hijo es inocente”, dijo.