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A San Pablo (Bolívar) llegaron primero los grupos armados ilegales que el agua potable. Sus pobladores cuentan con el servicio apenas una vez a la semana. Por su parte las guerrillas y los paramilitares –ahora conocidos como bandas criminales– hacen presencia en este municipio desde hace varios años. Por lo menos 26 mil de sus habitantes –el 60% de sus pobladores– han sido víctima de las acciones de estos grupos. Algunos como Nélida Ayala han sido víctimas de todos ellos. Ella, cuando se desempeñaba como concejal de San Pablo, fue secuestrada por las Farc. Luego su pareja fue asesinada por el Eln y los paramilitares acabaron con la vida de dos de sus familiares.
Ahora ella es defensora de derechos humanos en este municipio olvidado por el Estado y recordado por Dios. En San Pablo la Virgen Peregrina de Chiquinquirá –que viaja por el río Magdalena con el fin de purificarlo– fue recibida con papayera y llevada hasta la catedral por los Nazarenos de San Pablo: un grupo de unos 150 creyentes que desde hace 43 años le rinden homenaje a Jesús con sus atuendos que bien recuerdan a los feligreses de Popayán.
San Pablo es el segundo municipio de la región tanto en la cantidad de personas que son desplazadas de este pueblo como en la cantidad de personas que llegan a la población desplazadas por la violencia. El conflicto ha hecho que la zona rural de San Pablo haya quedado prácticamente despoblado. La situación apenas ha mejorado tras la desmovilización de los paramilitares debido a que sus sucesoras las bandas criminales siguen aterrorizando a los habitantes y reclutando a sus adolescentes. La prestación del servicio de educación es deficiente. En 2012 los menores apenas tuvieron dos meses de estudio debido a complicaciones en la contratación. Algunos habitantes acusan negligencia de parte de la Gobernación de Bolívar. Los adolescentes no tienen agua potable ni educación.
«La ignorancia es la mayor de las esclavitudes». La cita es de Simón Bolívar pero fue usada por monseñor Leonardo Gómez –quien preside esta procesión organizada por la Red de Programas de Desarrollo y Paz– para señalar la necesidad de la educación para esta zona codiciada por los grupos armados ilegales por su posición estratégica como puerto sobre el Magdalena y por las minas que se encuentran a su alrededor. Años de conflicto han hecho que sus pobladores se hayan habituado a la presencia de los violentos y algunos lugares de San Pablo han quedado con un estigma por haber sido escenario de la barbarie.
Es el caso de un bar a la salida del pueblo donde asesinaron a mucha gente. De hecho este año han asesinado a tres personas en ese establecimiento. Quienes frecuentan ese bar saben que si a alguien lo cogen ‘mal parado’ corre el riesgo de morir. Pero el conflicto no ha amilanado a los sanpableros. Aprovechando la visita de monseñor Gómez, un grupo de víctimas dio a conocer sus reparos a las negociaciones que se adelantan en La Habana entre el Gobierno y las Farc y, aunque reconocieron su apoyo a los encuentros, rechazaron que en los diálogos no haya ningún representante de las víctimas. Uno de los asistentes al conversatorio propuso por ejemplo que las reuniones entre Gobierno y guerrilla fueran televisadas para que la gente pudiera saber lo que se estaba acordando. Otros apuntaron a que es necesario que el Eln se siente a negociar. Esa organización guerrillera lleva años haciendo presencia en el sur de Bolívar. De hecho el cura Manuel Pérez –antes de enrolarse en el Eln y convertirse en el comandante de ese grupo armado ilegal– fue párroco de San Pablo.
Como los Nazarenos de San Pablo que pese a los 37 grados centígrados que se alcanzan a sentir exhiben orgullosos sus atuendos. De esa misma forma los sanpableros no pierden su alegría tras años de conflicto. San Pablo celebra pese a la barbarie de las guerrillas y las atrocidades de los paramilitares. San Pablo se aferra a su dignidad pese al olvido del Estado y sus habitantes –que han visto más muertos que oportunidades– resisten cual Nazarenos. Al cierre de esta edición la Virgen viajaba de San Pablo a Simití. Y hoy la procesión llegará a Morales (Bolívar). Todos estos municipios bastiones del desmovilizado Bloque Central Bolívar de las autodefensas.