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En momentos en que la Audiencia Nacional española estaría muy cerca de pedir en extradición al Zar de las Esmeraldas, Víctor Carranza, por supuestos vínculos con actividades de narcotráfico, la Fiscalía colombiana investiga las denuncias que un grupo de esmeralderos del occidente de Boyacá realizó sobre cómo los traficantes de drogas han logrado camuflarse en el negocio de las gemas, hasta el punto de hacerse casi imperceptibles.
La acusación, hecha en octubre de 2009, fue remitida a la unidad antimafia de la Fiscalía en los primeros días del mes de noviembre. En esencia, los denunciantes señalan que el paulatino ingreso de los dineros del narcotráfico al negocio de las esmeraldas se ha venido dando, progresivamente, desde hace 10 años. “Estos señores llegaron averiguando si vendían esmeraldas, que ellos pagaban muy bien. Se fueron metiendo con los pequeños dueños haciéndoles regalos como carros (…) Después se fueron enterando cómo era el negocio de compra, venta y talla de esmeraldas y por último la exportación”, señalan los denunciantes.
El paso siguiente fue comenzar a negociar con pequeños accionistas, según la denuncia, a quienes les compraron sus acciones, con lo que poco a poco comenzaron a tener peso en las decisiones e inversiones en las esmeraldas. Tras hacerse al control de empresas en la región de Coscuez (Boyacá), “fueron averiguando sobre las zonas donde posiblemente podrían sacar esmeraldas en un futuro y fueron licitando o comprando licitaciones que ya estaban hechas”.
Los esmeralderos que alertan sobre lo ocurrido en la región sostienen que una situación similar se presentó en el municipio de Muzo. “Por ejemplo, el que tuviera el 5% le pagaban $5.000 millones, entonces eso era mucha plata y así, convirtiéndose en los mayores accionistas de las empresas”, dice la denuncia.
Supuestamente la llegada de personas vinculadas con el narcotráfico al negocio de las esmeraldas ha tenido la aquiescencia de reconocidos líderes del negocio, aunque esa es una de las afirmaciones que investiga la Fiscalía. “No se sabe si Víctor Carranza está metido en los negocios del narcotráfico, pero los ha dejado o se ha hecho el de la vista gorda y nunca los ha denunciado”, sostiene el documento en poder del ente acusador.
La denuncia hace mención de Julio Alberto Lozano, un empresario de las esmeraldas residenciado en México que sería uno de los propietarios de Independiente Santa Fe, quien según un informe publicado por El Espectador en mayo de 2009 aparece en los archivos de la Fiscalía como sospechoso del delito de receptación y “seis de sus socios en sus empresas han sido relacionados en informes de la Fiscalía y en la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), como capitalistas dudosos por casos de estupefacientes”. Asimismo, ha sostenido negocios con David Shuffman, un hombre que tiene anotaciones en el Servicio Secreto de EE.UU.
Quienes interponen la denuncia señalan que los narcotraficantes interesados en infiltrar el negocio de las esmeraldas contactaron hace 10 años a un comprador minorista y tallador de esmeraldas (cuyo nombre se mantiene en reserva) a través del cual adquirieron varias oficinas de compra, talla y exportación de gemas en Bogotá, al tiempo que extendían el negocio a Europa, Estados Unidos y Japón. “Cuando pinta o hay producción de esmeraldas —su contacto— le da $500 o $1.000 millones a 20 ó 30 compradores en Bogotá y la zona minera que sepan de la compra y venta (…) Estas compras pueden ser mensuales desde $5.000 millones hasta $20.000 millones. Eso varía en el año muy poco”.
Los esmeralderos denunciantes aseguran que el paso que sigue es el lavado de dinero. Dicen que tras la compra de las esmeraldas a través de empresas legalmente constituidas o a nombre de testaferros, envían al exterior una cantidad determinada de gemas que cotizan a un precio mayor. “Ya estando en los mercados del mundo pueden traer los millones que sean para Colombia de acuerdo con la venta que declaren en el país que estén”, afirma el documento.
Añade que otra forma de lavado es que cuando los recursos llegan al país los invierten en la compra de propiedades. Como si fuera poco, los esmeralderos que piden la investigación sostienen que también los nuevos socios del negocio de las esmeraldas se han abierto paso amenazando y existe una guerra silenciosa que ha traído como consecuencia asesinatos y alianzas con reconocidos jefes de bandas criminales como Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo, o Daniel Barrera, alias El Loco. Por ahora la Fiscalía investiga la veracidad de las graves denuncias.
‘El Mexicano’ y las esmeraldas
El matrimonio entre el narcotráfico y el mercado negro de esmeraldas resultó ser uno de los mayores detonantes de la violencia en la década del 80. José Gonzalo Rodríguez Gacha fue uno de los personajes que ayudaron a fortalecer este convenio entre mafias. También conocido como ‘El Mexicano’, Rodríguez Gacha ascendió en el negocio de las esmeraldas en las décadas del 70 y el 80 de la mano de Gilberto Molina, el primer zar de las esmeraldas en Colombia, a quien asesinaría en 1989.
Tras el asesinato de ‘El Mexicano’ y de Molina, Víctor Carranza se erigió como el zar de las esmeraldas y durante 45 años ha capoteado todas las investigaciones de la justicia. La última, que trascendió el martes, está siendo adelantada por el juez español Baltasar Garzón.