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«Mi cáncer es culpa de la constructora CDO»: Sergio Arcila

En seis meses el Tribunal Superior de Bogotá decidirá en segunda instancia si la inmobiliaria deberá pagar $13 mil millones a los 64 damnificados.

Sergio Arcila, después de la audiencia del viernes pasado en la Superintendencia de Industria y Comercio en el centro de Bogotá. /Luis Ángel
Sergio Arcila, después de la audiencia del viernes pasado en la Superintendencia de Industria y Comercio en el centro de Bogotá. /Luis Ángel

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Sergio Arcila está calvo por el cáncer que le detectaron luego de ver caer segundo a segundo una de las torres del edificio de sus vecinos: el Space en Medellín. El 20 de julio de 2014, mientras iba caminando para la iglesia a la misa dominical, un frío entró por sus manos y llegó hasta sus pies. Luego apareció en una clínica donde empezó su segunda tragedia: el choque emocional le generó un tumor en sus pulmones y le hizo metástasis en el hígado, las costillas y los ganglios. 

El viernes pasado estaba sentado en la primera silla de la sala de audiencias de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Estaba lúcido. Mojaba su lengua reseca a medida que el juez iba leyendo la sentencia de la cual él tomaba nota. “Las dimensiones de las vigas eran inadecuadas lo que condujo a deformaciones en las losas del edificio. Las varillas que utilizó el constructor eran de un grosor inferior al requerido. Los diseños incumplían con requisitos de ley para ponerlo a funcionar”, iba mencionando el togado.

La evacuación del edificio Continental Towers, en el que vivía Sergio con su esposa y su hijo de 16 años, fue el 29 de octubre de 2013. Ocurrió 15 días después de que la torre 6 del Space se derrumbará y sepultara a 12 personas. “Yo seré la 13”, dice este psicólogo que cumplió 61 años, porque cree que desde aquel día tiene al gallinazo parado en la baranda de la cama.

Esa madrugada del 29, salieron rumbo a un hotel cinco estrellas que había dispuesto la sociedad ALSACIA (integrante del Grupo Empresarial CDO), para que dejaran por un tiempo el apartamento que la constructora prometió reparar. “Era abandonar un sueño planeado desde que vivía en un apartamento de estrato cuatro”, dice. El nuevo era dúplex. Vivió tres años en él, e importó hasta piedra fina para adornar las paredes, porque ahí pretendía pasar el resto de sus días. Se gastó todos sus ahorros: $200 millones le pagó a CDO.

Después de dos horas de audiencia, el juez de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), hizo un receso de cinco minutos para tomar impulso, pues luego iba a leer los nombres de los 64 damnificados del mal construido edificio Continental Towers. Iba a sentenciar si las víctimas tenían la razón, o si por el contrario, la constructora no tenía responsabilidad de lo sucedido.

Mientras tanto, Sergio salió a dar declaraciones a los medios de comunicación y recordó uno a uno los traumas que fueron acumulándose desde que los edificios de su alrededor empezaron a derrumbarse. “Yo había llegado de Cartagena, porque enseño en la Universidad Tecnológica de Bolívar. Estábamos en mi apartamento y al frente se podía ver el Space. A eso de las 8 de la noche sentimos, haga de cuenta, 100 volquetas vaciando cascajo, pero cada vez era más fuerte el golpeteo. Estaba con mi hijo en el estudio. Entonces gritamos: una bomba, un terremoto, se acabó esta vaina. Me acuerdo que bajé a ayudar a la gente de Space que prácticamente lo había perdido todo y saber que quince días después los organismos de socorro miran nuestro edificio y dicen: hay que evacuar este edificio ya”. Semanas más tarde, su hijo fue internado en una clínica y desde ese momento está en tratamiento psicológico.

El togado leyó los nombres de las víctimas, y otro apartado antes de dictar la sentencia: “Está demostrado que el proyecto de reparación no ha concluido por lo que los demandantes no tienen posibilidad de recibir a futuro un bien en mejores condiciones. Ya han pasado dos años y en el evento en que se presente la reparación, esta demoraría un año. Además, no se tiene certeza de quién haría la reconstrucción. Ni siquiera un proyecto de diseño terminado existe para dar la oportunidad a la constructora de hacer efectiva esa petición”, mencionó el juez.

Sergio está a punto de recuperar el dinero para dejar bien a su esposa y a su hijo. “Sé que me queda poco tiempo, pero lo voy a lograr”, comentó mientras estrechó su mano con la mía. La de él se sentía fría. “Si en este momento me muriera, me iría muy intranquilo porque esto queda como en punta. Entonces, yo quería reafirmar el compromiso con mi familia, con mis compañeros de tragedia y dejar constancia que aquí hice presencia”.

Sergio Arcila estaba con sus gafas a medio tabique. Escribió hasta último momento. Hasta que el juez dio la noticia: la constructora deberá devolverles el dinero que pagaron por los apartamentos: $13.600 millones para la totalidad de las víctimas. Justo ahí, botó el lapicero, miró a su abogado, le apretó la mano y dejó mojar sus mejillas.

Por ahora, la sentencia está en manos del Tribunal Superior de Bogotá quien deberá decidir en seis meses si este fallo sin precedentes se confirma en segunda instancia o no, dijo Fidel Puentes, delegado de la SIC. De ratificarse a favor de las víctimas, la constructora CDO tendrá 15 días para cancelar a Sergio, su familia y a los otros 63 damnificados, que mientras tanto seguirán viviendo en arrendo pagado de sus bolsillos, pues hace dos meses que la constructora CDO no cumple lo que prometió el día que evacuaron el edificio.

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