«Monseñor Monsalve sí me ofreció dinero»: abogado Élmer Montaña

El representante de dos víctimas de un sacerdote de Cali le pide a la Conferencia Episcopal que ponga en conocimiento del Vaticano la postura de la Arquidiócesis

Élmer Montaña (izquierda) también fue el defensor de Yidis Medina y de Sigifredo López. / David Campuzano.
Élmer Montaña (izquierda) también fue el defensor de Yidis Medina y de Sigifredo López. / David Campuzano.

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Al responder una demanda de reparación, en referencia al caso de cuatro niños que fueron abusados por el sacerdote William Mazo en el oriente de Cali, la Arquidiócesis de esa ciudad señaló que los culpables del delito eran los padres de los niños, por haber actuado de forma “permisiva”, “desinteresada”, y hasta con “exceso de confianza”. Así lo reveló El Espectador en su edición de este viernes.

Elmer Montaña es el abogado de la madre de dos hermanos que, junto con su medio hermano y un primo de este último, fueron víctimas del padre William Mazo. Por esos hechos, él está condenado a 33 años de cárcel. Montaña asegura que monseñor Darío de Jesús Monsalve, cabeza de la Arquidiócesis de Cali que hoy acompaña los diálogos de paz con el Eln, le ofreció dinero a cambio de que abandonara el caso. Montaña, además, dice que la clase política caleña no va a acompañar a estas víctimas porque es demasiado “camandulera”.

Usted ha sido el abogado del caso desde el inicio. ¿Cómo llegó a él?

Durante un año no pasó nada con la denuncia de las víctimas contra el sacerdote (William Mazo). En vista de que no había ninguna respuesta por parte de la administración de justicia, las víctimas decidieron contactarme. Me puse al tanto, aportamos otros elementos probatorios y fue ahí que salió la orden de captura (contra el cura Mazo). Ha sido más la carga desde el acompañamiento a las víctimas que desde el proceso penal, del cual no tenemos ninguna queja.

¿Qué quiere decir?

El acompañamiento fuera de los estrados ha sido desgastante porque nos hemos tenido que enfrentar con la Iglesia católica. Es una paradoja. La pelea ha sido no con la justicia, como tradicionalmente suele ser, sino con la Iglesia, que ha acudido a toda suerte de artimañas para evitar que el cura fuera condenado y para evitar también que se declarara alguna responsabilidad de su parte por estos delitos cometidos por un cura de la iglesia.

¿Cómo recibió la respuesta de la Arquidiócesis de que los culpables del abuso sexual de los cuatro niños eran sus padres?

Generó una indignación enorme entre las víctimas. Es indignante que digan que el responsable no es el sacerdote sino los niños y sus familiares. Los niños han dicho que ellos tenían entre 9 y 12 años, y ahora la Arquidiócesis se refiere no sólo a la culpa de los padres, sino también al artículo del Código Civil que habla de “responsabilidad de los padres frente a los daños ocasionados por sus hijos menores”. ¡Como si se dijera que ellos sedujeron al cura! Eso es revictimización. Las familias le exigen a Darío de Jesus Monsalve que se retracte y que se establezca que el responsable de este daño no son los niños ni sus familiares.

¿Cómo ha sido la interacción con monseñor Monsalve a lo largo de este proceso?

El caso inició cuando en la Arquidiócesis estaba Monseñor Sarasti. Luego llegó monseñor Monsalve, nos reunimos varias veces, se mostró muy compungido y dijo que iba a tomar medidas para impedir que gente ajena a la iglesia pernocte en las parroquias. Dijo que iba a hacer protocolo para las víctimas, que me pareció muy bueno, y hasta me invitó a hacer charlas para sacerdotes, aunque eso nunca se materializó. Luego vino una propuesta que me sorprendió, me indignó y me causó muchísima molestia. Me dijo: ‘Elmer, te voy a decir algo, quiero que me disculpes y entiendas mi posición. La Iglesia está dispuesta a pagarte los honorarios por este caso a cambio de que renuncies a seguir representando a estas personas’.

Estábamos en la parroquia de San Fernando en horas de la tarde. Le dije que no podía aceptar una propuesta de esa naturaleza, que no era ético. Utilizaron a una psicóloga y a un abogado, el que firma el documento en que se culpa a los padres de los niños, para entrevistar a las víctimas y comenzaron una campaña de desprestigio, a decirles que yo era un delincuente, que me iba a quedar con toda la plata, que si ellos seguían con el proceso se iban a ir al infierno. Luego le mandé a monseñor una carta quejándome de la psicóloga y el abogado. Le solicité que les pidiera que no siguieran con esos acercamientos.

¿Pararon?

Siempre se siguieron acercando, a una de las señoras les ofrecieron trabajo en la Arquidiócesis. Ellas estaban conscientes de que era una estrategia para que el caso no siguiera, pero sí generó mucha zozobra y mucha angustia. Ellos eran muy católicos y no entendían cómo un hombre de fe como Darío de Jesús Monsalve hacía una oferta de esa naturaleza. Entendieron que él estaba manejando el asunto como un negocio, viendo los tres o cuatro pesos que la Iglesia iba a tener que pagar.

¿Cómo están los niños hoy?

Se desescolarizaron, ha sido muy duro. Están trabajando. Hemos tratado de brindarles acompañamiento con una muy buena psicóloga de Cali pero ha sido muy difícil. Creo que hay uno que ha tratado de volver a estudiar pero no ha podido. Las mamás han sido muy valientes, muy dignas, muy respetables. Están muy agradecidas con la Fiscalía y con el sistema penal colombiano. Los fiscales que manejan delitos sexuales acá (en Cali) son unos héroes, trabajan con las uñas. Un reconocimiento muy especial para ellos, para el investigador de la Sijín que hoy está inválido porque lo hirieron en un operativo, Jorge Aluma. Él fue el héroe y evitó que este caso quedara en la impunidad.

¿Algún grupo político o de otra índole les ha ofrecido respaldo para el plantón del 1° de marzo?

Hasta el momento no hemos recibido apoyo, la clase política de acá es muy camandulera. Es que esto no es una campaña contra Darío de Jesus Monsalve, respeto muchísimo lo que ha hecho en temas de paz. Cuando fue amenazado, salí a respaldar su trabajo. Pero en los temas de víctimas de abuso sexual, su posición es absolutamente inaceptable. Ahí se ve la doble moral: por un lado, la cara de la paz, y por otro, se burla de las víctimas. Va a ser un plantón exigiéndole que se retracte de ese documento que él mismo aprobó, y que pida perdón. Vamos a escribirle a la Conferencia Episcopal y al Nuncio Apostólico pidiéndoles que pongan en concomimiento del Vaticano este tema, a ver si esta es la posición oficial del Vaticano o si monseñor está en contravía de las posturas del papa Francisco.

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