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Cali, Jamundí y Yumbo, en el Valle del Cauca, fueron escenarios de 10 horas crimen, con un saldo de 10 muertos y 11 heridos. Casi un muerto por hora fue dejó la violencia en estas poblaciones, en donde se volvió a recrudecer la guerra por dominar el microtráfico de estupefacientes.
Pese a la ambiciosa operación de seguridad que puso en marcha la Policía en la capital del Valle, en la que reportaron varias capturas importantes, no fue sino que esta terminara para que los hechos de sangre reaparecieran. Los tres ataques de ayer demuestran que este conflicto entre bandas al servicio del narcotráfico sigue más vigente que nunca.
El primer caso ocurrió a las 8:00 de la noche, en el barrio Los Libertadores de Jamundí, donde asesinaron a tres personas y causaron heridas a otras ocho. De acuerdo con las autoridades, las víctimas eran personas oriundas del Cauca, que llegaron ayer a la población para estar presente en el sepelio de un pariente.
Dicen que en la noche estas personas se fueron a ingerir licor en el bar Los Cubanitos. Los criminales ya les venían siguiendo la pista y aprovecharon su momento de “fiesta” para asesinarlos. Los sicarios llegaron en una motocicleta, ingresaron al establecimiento público y abrieron fuego contra las víctimas.
Una hora después, a las 9:00 de la noche del lunes la violencia se trasladó al barrio Las Orquídeas, en el oriente de Cali. Allí asesinaron a cuatro jóvenes e hirieron a otros seis, a quienes atienden en un centro asistencial de la ciudad.
De acuerdo con los testigos, cinco sujetos llegaron hasta la carrera 38D con calle 121, en donde se encontraban reunidos los jóvenes, y empezaron a disparar de manera indiscriminada. Las autoridades creen que en este caso específico se trata de retaliaciones entre las pandillas El Pozo y El Humo.
Finalmente, en el barrio Fray Peña, del municipio de Yumbo, sicarios asesinaron a otras tres personas. De acuerdo con las autoridades, los criminales llegaron encapuchados hasta la calle 15A con carrera 1ª, y atacaron a las víctimas. En este caso no hubo heridos.
El general Miguel Ángel Bojacá, Comandante de la Policía Metropolitana de Cali, tiene claro que la oleada de asesinatos está relacionada con el narcotráfico y las vendettas entre las bandas que pretenden dominar todo el mercado. Por su parte, el gobernador del Valle, Francisco José Lourido, atribuyó estos tres hechos a la guerra entre narcotraficantes. “La mayoría de las investigaciones terminan dando como razón el tráfico y microtráfico de drogas”, expresó.
Las autoridades ofrecieron una recompensa de 50 millones de pesos por información que permita la captura de los sicarios en alguno de estos hechos violentos. Los hechos ocurren justo dos semanas después de la toma a Cali, que puso en marcha el general Óscar Naranjo, director de la Policía.