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Noemí Sanín era la ministra de Comunicaciones para el 6 de noviembre de 1985, fecha en la que se produjo el holocausto del Palacio de Justicia; 30 años después, el episodio aún genera cientos de interrogantes. Al respecto se refirió en un comunicado este viernes en el que extendió su solidaridad, pero reiteró que no pedirá perdón por los hechos.
“Al cumplirse 30 años de la fatídica toma, por parte del M19, del Palacio de Justicia, una vez más, hago llegar mi solidaridad y dolor a todas las víctimas, y muy principalmente a aquellas que no han encontrado respuesta sobre la vida o muerte de sus seres queridos. Las peores expresiones de la tortura son la desaparición, las preguntas sin respuesta, las contradicciones y el silencio. Ojalá todos pudiéramos poner la verdad que tenemos, para contribuir a mitigar ese dolor, que es testimonio de vergüenza para nuestra sociedad”, señaló Sanín en un comunicado. (Vea: Medicina Legal reconoció errores en proceso de identificación de víctimas del Palacio)
“Me preguntan si voy a pedir perdón. Sin soberbia alguna, ratifico que no. No lo haré. Sería fácil hacerlo; se me recomienda como conveniente., ¿Por qué no pido perdón? porque una y otra y vez analizo mi conducta, no encuentro en mi memoria, ni en los más profundos y exigentes resquicios de mi conciencia, y menos en mi razón, motivo alguno para hacerlo. Sería un acto de retórica, quizá políticamente correcto, pero para mí, carente de sentido”, señaló la exministra el mismo día en el que el presidente Juan Manuel Santos pidió perdón por los fatídicos hechos.
El comunicado de Sanin se produce poco después de que se conociera que deberá declara junto a Enrique Parejo, ministro de justicia para la fecha, y Jaime Castro, ministro de Gobierno, frente al presunto conocimiento que se tenían de los planes del grupo guerrillero para tomarse el Palacio de Justicia; así como los motivos que llevaron a retirar la protección especial que gozaba la edificación desde el 17 de octubre, día en el cual se descubrieron planos y documentos que tenían consignada información para la ocupación.
No obstante la exministra señaló que reitera que “durante aquellos nefastos 5 y 6 de noviembre de 1985 actué bajo la estricta y firme condición de que mi primera obligación era la de coadyuvar a salvar las vidas de quienes se encontraban en el palacio de justicia bajo cualquier título o circunstancia. Paralelamente, actué según lo juré el día de mi posesión como Ministra de Comunicaciones es decir, acorde con la constitución y las leyes vigentes al momento, con la mira puesta en la preservación de la democracia, tan gravemente amenazada como lo fue por el terrorismo y el narcotráfico”.
“He decidido que a partir de hoy, solo atenderé los requerimientos que en materia judicial se me formulen, con el rigor y el compromiso que la búsqueda de la verdad de los trágicos hechos del Palacio de Justicia exigen y ameritan. Hablo en primera persona, porque es una decisión personal y no quiero con ella comprometer a ninguno de mis colegas de entonces”, concluyó.
Lea aquí nuestro editorial: Dos tomas, algunas certezas, muchas dudas