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En su celda en la cárcel La Picota en Bogotá, ‘Olivo Saldaña’ logró contactar en otras ciudades del país a desempleados, drogadictos, habitantes de la calle, delincuentes comunes, entre otro tipo de personas, para que se hicieran pasar por guerrilleros dispuestos a abandonar las armas.
En poco tiempo se pudo juntar un grupo de 62 personas, las cuales fueron trasladadas hasta el municipio de La Tebaida (Tolima), en donde recibieron el tipo de entrenamiento requerido para que “aparentaran” ser guerrilleros.
Allí recibieron armas cortas como pistolas nueve y 75 milímetro, además de armas largas de diversos calibres y modelos como fusiles AK-47, r-15, calibre nueve milímetros hechizos, escopetas, de doble cañón, una ametralladora con su trípode y un lanzagranadas “aunque hechizo funcionaba”, y por supuesto cartuchos para todo este armamento.
“Las armas no eran portadas por los falsos guerrilleros en su zona de ubicación temporal, es decir que llegaron desarmados, y las armas fueron transportadas desde varias zonas del país por militares que asesoraban a Luis C. Restrepo”, precisó el fiscal del caso al señalar que durante la inspección de la Fiscalía se pudo comprobar que solamente 11 de esos fusiles “en verdad funcionaban”.
Ya para ese momento, el desmovilizado guerrillero ‘Olivo Saldaña’ había sido nombrado por el Gobierno como “representante de las Farc” para adelantar dicha desmovilización, debido al poder y conocimiento que tenía de La Cacica y de sus hombres “pese a que nunca había hecho parte de ella”.
Sin embargo, y pese a que ‘Saldaña’ era, según información oficial, buscado por cielo y tierra por los miembros de las Farc puesto que había abonando las filas y se había llevado consigo un dinero de la insurgencia, pudo sin ningún tipo de diálogo o negociación con estas personas para que dejaran las armas y regresaran a la sociedad.
“Pese a ser desertor de las Farc logró en un periodo de cuatro meses dos desmovilizaciones colectivas de las Farc, siendo que la Cacica la Gaitana no figuraba en el organigrama de las Fuerzas Militares y que nadie tenía registro de combates, ni de su actividad ilegal”, precisó el fiscal enumerando los cientos e irregularidades que presentó el proceso.