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Otros líos que enredan a Silvia Gette

La justicia deberá determinar su responsabilidad por la comisión de presuntas irregularidades durante su paso como rectora de la Universidad Autónoma del Caribe.

23 de septiembre de 2014 – 11:03 a. m.
Foto: DAVID CAMPUZANO 2012

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En los últimos días se ha venido enredando mucho más el expediente contra la polémica exrectora de la Universidad Autónoma del Caribe, Silvia Gette, por el homicidio del ganadero Fernando Cepeda. La Fiscalía le imputó los delitos de fraude procesal y falso testimonio a Édgar Fierro Flores, alias ‘Don Antonio’, hasta entonces el principal testigo de la Fiscalía en este proceso contra Gette. El ente acusador desvirtuó las declaraciones de ese exjefe paramilitar, según las cuales ella se había reunido en 2003 con Jhon Rafael Acosta Garizabal, un paramilitar conocido con el alias de ‘28’, para entregarle $150 millones a cambio de que ejecutara el homicidio. Hasta ahora, los testimonios de esos dos ‘exparas’ constituían la prueba más contundente para procesar a Gette, de quien se creyó había pagado para asesinar a Cepeda, el esposo de su hijastra María Paulina Ceballos, con el fin de quedarse con una parte de su herencia.

Tras escuchar las declaraciones de otros postulados en Justicia y Paz, la Fiscalía determinó que ‘Don Antonio’ pagó y amenazó a algunos de sus antiguos subalternos para que respaldaran sus versiones y contribuyeran a incriminar a Gette. Además, que su declaración era falsa porque para la época del crimen él y alias ‘28’ no se conocían y que, incluso, este último se encontraba en prisión, por lo que no habría podido asistir a la reunión en la que se planeó el crimen. Una decisión que no solamente promete absolver a Gette por el homicidio de Cepeda, sino también por el delito de soborno que le imputó la Fiscalía luego que ‘Don Antonio’ declarará que ella, a través de su abogado, había intentado entregarle dinero para que cambiara su versión de los hechos.

Sin embargo, eso no significa que Gette, una de las mujeres más poderosas de la Costa Atlántica, esté a punto de saldar sus deudas con la justicia. Al tiempo que emergen serias dudas sobre su supuesta responsabilidad en el crimen de Cepeda, en su contra cursan otras investigaciones por hechos relacionados con la administración de los recursos de la Universidad Autónoma del Caribe, una de las instituciones privadas más prestigiosas de Barranquilla.

Tal como reveló El Espectador en junio pasado, el Fondo de Empleados de la Uniautónoma denunció penalmente a la exrectora por la pérdida de al menos US$100.000 de las arcas de esa entidad, que se habrían despilfarrado con la llegada a la gerencia de Zoila Janneth Turbay, designada por Gette como su suplente personal ante el Consejo Directivo y la Sala General de la universidad, y más tarde como gerente del Fondo. Según las denuncias de los empleados, Turbay habría comprado, con el dinero de los asociados, entradas para el Mundial de Fútbol de Brasil, equipos y líneas celulares iPhone que estaban destinados a su disfrute personal y el de sus familias. Asimismo, pudieron establecer que la exgerente y una empleada de su confianza se adjudicaron bonificaciones mensuales sin justificación y sin la aprobación de la junta directiva.

La participación de una de las más cercanas colaboradoras de Gette en el presunto saqueo del Fondo de Empleados volvió a tender un manto de duda sobre la honestidad con que se manejaron los dineros en esa institución. Más aún, cuando esas irregularidades parecieron ser el centro de la disputa entre la exrectora y Fernando Cepeda, quien, junto al vicerrector Antonio Vallejo, se había convertido en uno de sus más férreos opositores. Justamente, el otro lío judicial al que se enfrenta Gette también está relacionado con su paso por la universidad, que la denunció por hurto agravado tras descubrir que, presuntamente, había incrementado arbitrariamente su pensión de sobreviviente entre 2003 y 2014, año en que esta mesada ascendió a $99 millones. Según los cálculos de la Uniautónoma, en el trascurso de 11 años esta entidad educativa le pagó a Gette $10.575 millones, una cifra astronómica que no incluye el salario que percibía como rectora y que no habría contado con el aval del Consejo Directivo.

Mientras tanto, la defensa de María Paulina Ceballos, esposa de Cepeda, asegura que seguirá insistiendo en la participación de Gette en ese crimen y que existen pruebas contundentes para demostrar que ella intentó sobornar a los ‘paras’ con el fin de salir airosa del proceso. En manos de la Fiscalía queda demostrar por qué Don Antonio culpó a Gette por ese homicidio y si es cierto que, como han denunciado las directivas y los empleados de la Universidad Autónoma del Caribe, la exrectora y su círculo de colabores se apropiaron ilegalmente de miles de millones de pesos tras la muerte de su esposo y fundador de la universidad, Mario Ceballos.

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