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La orden de captura proferida por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia contra la influyente senadora del Partido de la U Piedad Zuccardi —sumada a las detenciones de los exrepresentantes Jaime Cervantes Varelo y Efrén Hernández— parece confirmar que las pesquisas por la parapolítica volvieron a tomar forma en el alto tribunal.
En el caso de Zuccardi, la Corte trata de establecer si es verdad que fue beneficiaria electoral de pactos con el bloque Héroes de los Montes de María, comandado en su momento por alias Juancho Dique, principal testigo en contra del ya condenado expresidente del Senado Javier Cáceres. Heredera del imperio político en la región de Bolívar, que durante años construyó su esposo Juan José García —también sentenciado por la justicia—, desde 1998 Zuccardi llegó al Congreso y se convirtió en una de las senadoras más poderosas de la Costa Atlántica.
A pesar de las condenas que pesan desde hace varios años contra su cónyuge, por malversación de fondos, y contra su cuñado, el excongresista Álvaro García Romero, por la masacre de Macayepo —donde fueron asesinados 15 campesinos en el año 2000—, Piedad Zuccardi se siguió moviendo entre los hilos del poder y en 2003 apoyó la candidatura a la Gobernación de Alfonso López Cossio, también condenado por el escándalo parapolítico. El propio exjefe de las autodefensas Salvatore Mancuso la señaló al asegurar que en su momento Zuccardi y otros dirigentes lo buscaron para que apoyara sus aspiraciones electorales.
Supuestamente a través de los comandantes de las autodefensas Édwar Cobos Téllez, alias Diego Vecino e Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, se gestionó el respaldo para que López Cossio ganara la Gobernación. Dicho apoyo, según declaró Mancuso, se habría logrado por intermedio de Juan José García. Sin embargo, dichas elecciones las terminó ganando Libardo Simancas —de igual manera condenado por sus vínculos con los ‘paras’—, pues se dividieron las preferencias en el grupo ilegal que al final inclinó la balanza en favor de Simancas.
La senadora resultó salpicada en 2010 por las declaraciones que entregó a la Corte Suprema el exparamilitar Manuel Antonio Castellanos, alias El Chino, quien sostuvo que en el año 2002 se produjo una reunión en Arjona, Bolívar, a la que asistieron Diego Vecino, Piedad Zuccardi, su esposo Juan José García y el exsenador Javier Cáceres. El objetivo del encuentro habría sido sellar acuerdos políticos que le permitieran a la casa Zuccardi mantener su poder en Bolívar. La Corte, de hecho, evalúa los guarismos electorales de la congresista en los comicios al Senado de 2002 y 2006.
Además, según La Silla Vacía, durante el juicio contra su amigo Javier Cáceres, en agosto de 2011 se conoció una grabación en donde se habla, aparentemente, de un presunto apoyo de las autodefensas a la campaña de Zuccardi. En Cartagena fue su grupo político el que apadrinó las aspiraciones del hoy alcalde suspendido Campo Elías Terán y el de su reemplazo, Carlos Otero, de quien se dice es muy cercano a la parlamentaria, hoy en entredicho.
Hace apenas dos semanas la congresista asistió con su esposo García a la boda de la hija del procurador Alejandro Ordóñez. Su captura con fines de indagatoria, a las que se agregaron las de Efrén Hernández —por sus supuestos nexos con Martín Llanos— y la de Jaime Cervantes —por presuntos nexos con Don Antonio— constituyen un segundo aire en las investigaciones de la Corte que buscan desvelar la parapolítica.